Alzheimer, estrategia prometedora de tratamiento

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Descrito por primera vez hace más de 110 años por el Dr. Alois Alzheimer, este padecimiento que en su honor toma su apellido, ha sido objeto de mucho interés y al mismo tiempo de constante limitación en su abordaje, debido al amplio espectro de consecuencias y características que puede manifestar.

El alzhéimer es la forma más común de demencia entre la población. La neurodegeneración en los pacientes con esta enfermedad produce un deterioro de la memoria y otras habilidades cognitivas, a menudo combinadas con síntomas como alteraciones del estado de ánimo y cambios de personalidad.

Una de las terapias más prometedoras contra el alzhéimer es el uso de factores neurotróficos (familia de proteínas que favorece la supervivencia de las neuronas), como el factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC, o BDNF, por las siglas de brain-derived neurotrophic factor). Ahora bien, la administración de FNDC plantea retos importantes, como la falta de control sobre su liberación, que no permite dirigirlo específicamente al tejido enfermo ni liberar los niveles adecuados, sobre todo teniendo en cuenta que las dosis demasiada altas pueden ser neurotóxicas.

Dado lo anterior, en un reciente estudio publicado en Journal of Neuroscience, implementado por el momento en ratones, se demostró que los astrocitos son capaces de liberar proteínas que favorecen la supervivencia de las neuronas. Según los investigadores, estos resultados suponen un paso adelante en la comprensión de la fisiología de los astrocitos, y además abren la posibilidad de utilizar este tipo celular de forma terapéutica contra el alzhéimer.

Los investigadores han estudiado los FNDC generados por los astrocitos, un tipo de células de glía de forma estrellada que se encuentran en el cerebro y en la médula espinal. Los astrocitos se ven afectados por uno de los procesos de neuroinflamación más conocidos del alzhéimer, la astrogliosis, en la que la proteína GFAP es la más alterada. En este contexto, los científicos diseñaron un experimento en el que ratones modificados genéticamente sufren alzhéimer y también producen FNDC en función de los niveles de GFAP. “Este diseño nos permitió que, desde el momento en que hubiera neuroinflamación y patología, los astrocitos generaran FNDC en las zonas más afectadas del cerebro enfermo. Por tanto, las propias reacciones endógenas del cerebro regularían esa administración de FNDC según la severidad de la enfermedad”, explica Albert Giralt, miembro del Grupo de Investigación Consolidado de Fisiopatología de Enfermedades Neurodegenerativas de la Universidad de Barcelona (UB).

Los investigadores también señalan que “la originalidad del diseño del experimento ha permitido que fueran las propias células astrogliales las que decidieran cuándo, dónde y en qué cantidad haría falta producir y administrar FNDC a los tejidos cerebrales alterados”. Así pues, “las características del propio paciente marcarían de forma endógena y autorregulada la dosis y demás dinámicas terapéuticas necesarias para un tratamiento personalizado”. Aunque el uso en humanos de esta terapia aún está lejana, los investigadores apuntan al empleo de astrocitos a partir de células madre pluripotenciales inducidas como una prometedora estrategia terapéutica que podría explorarse. “Una posibilidad sería que en un futuro se pudieran derivar células madre inducidas de la piel de los propios pacientes, y posteriormente modificarlas genéticamente in vitro para expresar FNDC bajo el promotor GFAP. Finalmente, el último paso podría ser diferenciarlas y trasplantarlas en las regiones cerebrales más alteradas de los pacientes para promover la supervivencia y el funcionamiento adecuado de las neuronas existentes”, detalló Albert Giralt.

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