Ambliopía, importancia de la identificación y tratamiento oportuno

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Por la Dra. Iris Violeta Vizzuett López
Especialista en Oftalmología Pediátrica. Adscrita al Serv.
de Oftalmología del INP. Miembro de la Sociedad Mexicana
de Oftalmología y del Consejo Latinoamericano de Estrabismo.

Su identificación es compleja, sin embargo conductas como que el niño incline la cabeza, entrecierre los ojos, guiñe o rechaze la luz, pueden ser útiles para denotar la necesidad de un examen más acucioso.

La ambliopía se define como la disminución de la visión de uno o de ambos ojos; también se conoce como ojo “flojo” u ojo “vago”, y es un problema que surge durante la primera infancia. Se estima que aproximadamente el 3 % de la población puede tener ambliopía, sin embargo, es un padecimiento subdiagnosticado en México.

Los recién nacidos tienen la facultad de ver, pero a medida que crecen, su visión continúa en desarrollo hasta los 6-7 años, que llegan alcanzar su punto máximo; durante esa edad puede surgir alguna alteración que interrumpa este proceso, generando mala visión que, sin un tratamiento, llega a ser irreversible.

La ambliopía puede tener un origen hereditario (transmitido por la familia), pero se han determinado tres causas principales por las que se puede producir:

– Errores refractivos. El pequeño puede presentar astigmatismo, miopía o hipermetropía de uno o de ambos ojos, el cual al no ser corregido, no existirá el adecuado estímulo para un buen desarrollo visual, ocasionando ambliopía. El tratamiento es el uso de anteojos y en algunos casos, si así lo indica el oftalmólogo, lentes de contacto.

– El estrabismo es otra causa frecuente de ambliopía, una condición por medio de la cual los ojos están desalineados. En los niños, el ojo con desviación anula la visión para evitar una visión doble, utilizando el ojo con mejor capacidad visual; como resultado, el ojo mal alineado no desarrolla visión o esta es de mala calidad.

Las consecuencias secundarias al estrabismo temprano se asocian con la falta de desarrollo visual, que al persistir impide la visión binocular (estereopsis), que es el sentido de profundidad, repercutiendo en el retraso de habilidades visomotoras y dificultad en el aprendizaje.

La maduración visual permite coordinar los movimientos de sus ojos y enviar imágenes simultáneamente, a la misma velocidad y calidad por ambos hemisferios cerebrales y de este modo integrar en áreas especializadas de la visión una sola imagen estereoscópica.

– Los defectos en la transparencia de los medios, que normalmente son transparentes, como una catarata (opacidad en el cristalino), la ptosis congénita (conocida coloquialmente como párpado caído) o cualquier factor que impida que una imagen clara pueda ser enfocada sobre la retina en la parte posterior del ojo, puede llevar al desarrollo de la ambliopía en un niño, siendo ésta la forma más grave.

No es fácil reconocer la ambliopía, a menos de que el niño tenga un ojo mal alineado, una catarata u otra condición que sea visible. Algunos síntomas pueden guiarnos y sospechar de una mala visión, sobre todo cuando el pequeño inclina la cabeza, entrecierra los ojos, guiña o rechaza la luz (deslumbramiento).

Hay algunos síntomas que pueden referir la disminución de la visión, sobre todo cuando es monocular. Si la ambliopía es profunda puede presentar una desviación de uno de los ojos, o bien en ambos y generar un movimiento rítmico e involuntario denominado nistagmo.

La ambliopía se puede manifestar de forma leve, moderada y profunda y se diagnostica realizando un examen visual, existiendo diferentes métodos, dependiendo de la edad del paciente. Puede realizarse con el uso de algunas cartillas con diferentes optotipos, como el de Snellen para infantes que saben leer; también para quienes aún no lo hacen, existe otro tipo de cartillas para pequeños pre-verbales como son las de “teller”, o la fijación de luz.

Sin embargo, este problema es de difícil detección y puede pasar toda su escolaridad sin ser diagnosticado, y menos consultar al oftalmólogo pediatra. En la edad adulta puede diagnosticarse al visitar al oftalmólogo por traumatismo.

Consecuencias de la ambliopía. Hay que dar tratamiento tempranamente a los infantes porque las conexiones neuronales se deterioran con rapidez. Las secuelas pueden traducirse en una inadecuada estructura de la imagen tridimensional con las consecuencias cerebrales que dependen de ésta para su formación posterior.

Las personas pueden perder la estereopsis y afectar el desarrollo de destrezas que suelen ser necesarias en actividades de profesionales como los cirujanos o pilotos. La ambliopía en edades adultas es irreversible.

Se ha detectado que algunos niños, sin ninguna causa aparente, presentan ambliopía ocasionada por hemorragias retinianas de traumatismo obstétrico que causa un daño en el área de la visión fina.

El examen ocular se debe realizar al nacimiento, a los seis, doce meses y a los tres años, porque los dos primeros años son determinantes para corregir cualquier problema y generar una visión adecuada. Un paciente con una catarata congénita, pasando el año, tiene mínima posibilidad de tener una rehabilitación adecuada.

Actualmente ya se ha establecido la obligatoriedad de realizar el tamiz visual en los recién nacidos. La Ley General de Salud, en el capítulo V: Atención Materno-Infantil, artículo 61, fracción IV señala la necesidad de: “La aplicación del tamiz oftalmológico neonatal, a la cuarta semana del nacimiento, para la detección temprana de malformaciones que pueden causar ceguera, y su tratamiento, en todos sus grados”.

La Academia Americana de Pediatría establece que debe realizarse la exploración ocular con maniobra de Brückner, que consiste en ver a través del ocular del oftalmoscopio directo, a 30 centímetros, el reflejo que se produce en la retina al iluminar el ojo que debe ser de color anaranjado-rojizo.

El examen ocular debe revisar toda la parte anatómica del ojo para determinar enfermedades del sistema óptico e integrar un diagnóstico o atención temprana.

El tratamiento para ambliopías monoculares se puede hacer mediante un parchado del ojo que tiene la preferencia visual para que el otro se ejercite. El horario y el tiempo del tratamiento deben ser determinados por el oftalmólogo pediatra y debe prolongarse desde que se hace el diagnóstico hasta los seis o siete años que termina el desarrollo visual. El procedimiento se realiza cuando el niño está activo para que ejercite la visión.

Cuando la ambliopía no es muy grave se emplean gotas, a este método se llama penalización, se aplican en el ojo que tiene mejor visión para estimular al ojo contralateral a activarse, también se pueden usar lentes opacos.

Cuando hay presencia de cataratas, se retiran y se coloca un lente intraocular o de contacto para empezar la rehabilitación, con el fin de fortalecer la visión de ese ojo. En el caso de ptosis también se realiza una intervención quirúrgica para levantar el párpado.

Referencias bibliográficas 

  1. Diario Oficial de la Federación, viernes 25 de enero de 2013. Decreto por el cual se reforma el artículo 61 de la Ley General de Salud.
  2. Guía Práctica GPC, Diagnóstico de catarata congénita en recién nacido, Gobierno Federal, Consejo de Salubridad General. México.
  3. Santana A, Waiswol M. Thegenetic and molecular basis of congenital cataract. Arq Bras Oftalmol. 2011;74:136-47
  4. Wright KW and Spiegel PH. Pediatric Ophthalmology and Strabismus. 1st ed. pp 195-229. 1999.
  5. Magdalene D, Bhattacharjee H, Choudhury M, Multani PK, Singh A, Deshmukh S, Gupta K. Community outreach: An indicator for assessment of prevalence of amblyopia. Indian J Ophthalmol [serial online] 2018 [cited 2018 Sep 2];66:940-4
  6. Bacal DA. Amblyopia Treatment Studies. Curr Opin Ophthalmol. 15:432-436. 2004.

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