Benemérito de las Américas

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Por: Pablo Peruggia

Uno de los personajes más importantes de nuestra historia que ha pasado a la posteridad de nuestro país, es sin duda Don Benito Juárez.

Nacido en Guelatao en la sierra de Oaxaca, un 21 de marzo de 1806, indígena zapoteca. A los 3 años perdió a sus padres y fue criado por sus abuelos al morir ellos quedó bajo tutela de su tío Marcelino Juárez, quien le enseñó hablar castellano. Posteriormente se fue a vivir con su hermana que trabajaba como cocinera en la casa del español Antonio Maza, su futuro suegro.

Entró a estudiar a un seminario en Oaxaca, donde obtuvo sus primeros conocimientos, después decidió salir para estudiar leyes en Instituto de Artes y Ciencias de ese estado, recibiéndose de abogado a los 28 años de edad.

Fue Diputado Federal, Ministro de Economía y en 1858 se convirtió en Presidente de la Republica Mexicana, donde plantó sus ideas liberales. Al recitar un discurso el 15 de julio de 1867 por la derrota y fusilamiento de Maximiliano I de Habsburgo y el derrocamiento del segundo imperio mexicano, pronunció la frase célebre “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz” con ello paso a la historia como el “Benemérito de las Américas”

Es importante decir, que Juárez no obtuvo la presidencia por medio del sufragio, fue gracias a que Ignacio Comonfort abandonó la silla presidencial y la dejó a cargo de él por ser el Minisro Presidente de la Suprema Corte y de Justicia como lo establecía la Constitución de ese entonces.

Sin embargo, no todas sus acciones como Presidente favorecieron a la población más necesitada, otras pudieron perjudicar de por vida a nuestro país con tal de ganar la batalla contra con los conservadores y su ambición del poder mancharon su buen juicio.

Algunas de sus gestiones que no se dicen a menudo debido a restarle importancia o desacreditar al mejor presidente que ha tenido la República Mexicana (según lo que nos han vendido sobre su imagen implacable) son las siguientes:

Se le otorgó todo el mérito de las Leyes de Reforma al separar la iglesia del Estado y restaurar a un México independiente, pero eso, también se les debe de atribuir a Juan Álvarez, Sebastián Lerdo de Tejada e Ignacio Comonfort, que iniciaron estos ideales por medio de distintos tratados.

Castigó a los jueces que desterraron a Santa Anna ya que él consideraba que la sentencia era ser fusilado, siendo así, que no respetó la separación de poderes entre el Ejecutivo y el Judicial al inmiscuirse en sus dictámenes.

Se dice que fue muy duro con Maximiliano y no por diferencias de ideología sino por el preciado poder.

Al no tener ingresos para sostener la guerra contra los conservadores, realizó un tratado llamado McLean-Ocampo con Estados Unidos, para cederles el paso fronterizo por el Itsmo de Tehuantepec, puerto de Guaymas a Nogales, Sonora y de Monterrey al puerto de Mazatlán, Sinaloa, y así sus tropas podrían pasar de por vida.

Durante la elección presidencial del año 1859, con los candidatos Porfirio Díaz, Lerdo de Tejada y Benito Juárez, resultó éste último como ganador, pero se sospechó que fue fraude electoral. Con ello quiso perpetuarse en el poder, además se le acusaba de tirano. Se dice que estuvo en la masonería, con el rito yorkino en Oaxaca, lo que le llevó a estar con las grandes elites de ese momento.

El apotegma que se le atribuye como ideología no fue suya, la tomó de otros pensadores como el filosofo Immanuel Kant y Benjamin Constant que hablaron sobre el respeto hacia los demás da la paz perpetua. Esto se puede ver reflejado en que no estableció ningún artículo o tratado para beneficio de los indígenas y de sus tierras.

En conclusión, de la misma manera en que hizo cosas que beneficiaron al país, también tomó ciertas decisiones que no fueron del todo correctas la mayoría por la sed del poder, lo que demuestra que ese indio humilde que superó todas sus adversidades quedó escondido de tras su soberbia, autoridad y nada compasivo no como nos lo han enseñado. Pero, es importante que conozcamos el otro lado de la moneda, porque de esa manera sabemos más sobre la historia real que nos sirve no sólo para identificarnos como mexicanos sino, para mejorar nuestro presente y futuro.

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