Cáncer de hígado, características y abordaje

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Por el Dr. Enrique Wolpert
Presidente del Comité Científico de FUNDHEPA.

El cáncer de hígado o carcinoma hepatocelular (HCC, por sus siglas en inglés) es la neoplasia que cobra la vida cada año de 746 mil personas en el mundo, de acuerdo con cifras del Globocan. Estudios internacionales señalan que una vez diagnosticado el hepatocarcinoma, la sobrevida a cinco años sin tratamiento adecuado es menor al 5 %.

En México, este tipo de cáncer es la tercera causa de muerte en mujeres, con 3 mil 149 casos al año y la cuarta en hombres, con 2 mil 919 defunciones, convirtiéndose en la sexta neoplasia en orden de frecuencia.

El hepatocarcinoma o cáncer primario de hígado es poco conocido, lo que origina que muchos de los casos se detecten en etapas avanzadas. Los factores de riesgo para desarrollar este tipo de neoplasia son: hepatitis B o C, hígado graso, padecimientos metabólicos como la hemocromatosis, problemas del hígado debido a autoinmunidad (hepatitis autoinmune, colangitis biliar primaria y colangitis esclerosante primaria), resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, obesidad, síndrome metabólico, enfermedades hepáticas hereditarias, edad avanzada, tabaquismo, uso de esteroides anabólicos, así como el consumo exagerado y prolongado de alcohol.

Sin embargo, el principal factor de riesgo es la cirrosis hepática secundaria a hepatitis crónica por los virus B y C en pacientes que no recibieron el tratamiento específico o bien secundaria a hígado graso y esteatohepatitis alcohólica o no alcohólica que juntas, constituyen más del 90 % de los casos de HCC.

El HCC puede presentar signos inespecíficos que suelen confundirse con otros padecimientos tales como: malestar en el abdomen al lado derecho o dolor de espalda, una protuberancia en el lado derecho del tórax, abdomen “hinchado”, tinte ictérico en la piel y en la esclerótica, moretones espontáneos sin el antecedente de un golpe, cansancio exagerado, náusea, vómito, falta de apetito y pérdida de peso.

Para hacer el diagnóstico adecuado de hepatocarcinoma hay que dar seguimiento a los pacientes con hepatitis C e hígado graso, con el fin de determinar si han desarrollado cirrosis, aunque algunos casos de HCC no pasan por cirrosis hepática como estadio previo al cáncer. Por lo que se recomienda realizar pruebas de sangre para conocer el perfil hepático y los niveles de un marcador tumoral, la alfa-fetoproteína del paciente, hacer estudios de imagenología y en su caso, biopsia de hígado. 

El tratamiento inicial consiste en tratar la causa que ocasiona la cirrosis hepática, por ejemplo eliminar el virus de la hepatitis C o B, con un seguimiento al paciente cada seis meses, asimismo es necesario decirle al afectado que no debe ingerir alcohol.

Esta neoplasia cuenta con varios tipos de abordaje terapéutico, considerando el tamaño y la localización del tumor (in situ), la función hepática y el estado funcional del individuo. Para ello, cada persona es valorada por un grupo multidisciplinario que estratifica la enfermedad, determina el tipo de tratamiento, la fase del padecimiento y el pronóstico de vida que puede ser variable en cada enfermo, en algunos casos hasta más de cinco años. 

El médico puede elegir: cirugía de resección de la tumoración localizada, terapias de ablación, quimioablación, radiofrecuencia, trasplante de hígado (TH), terapia sistémica o secuencial como el Sorafenib, que se aplican en etapas avanzadas, tratamiento de primera línea, o el Ragorafeniv o Revonafinib, de segunda línea.

Sin embargo, la terapia secuencial todavía no está aprobada por el Consejo de Salubridad General. Actualmente se ha presentado la solicitud para que se incluya al Cuadro Básico para que las instituciones puedan adquirirlo y tenerlo en existencia.

Una opción de tratamiento en niños. Es importante señalar que el trasplante hepático en pacientes pediátricos ha evolucionado en las dos últimas décadas hasta convertirse en una terapia efectiva para tratar a lactantes y niños, los cuales logran tasas de sobrevida al año cercanas a 85-90 %, con una calidad de vida excelente posterior al procedimiento.

Actualmente se realiza trasplante reducido, de donador vivo, dividido o “split” y auxiliar parcial en niños con atresia de vías biliares (AVB) y otros defectos de los conductos biliares, enfermedades colestásicas y proble-mas metabólicos (como la tirosinemia).

En México, se han realizado recientemente más de 130 trasplantes de hígado de manera exitosa en el Hospital Infantil “Federico Gómez”, brindando una sobrevida que va de uno a cinco años. Asimismo, con el refinamiento de las técnicas quirúrgicas y el manejo médico postrasplante, la lista de contraindicaciones para el TH se ha reducido. 

Dependiendo de la relación de peso entre donador y receptor, se puede trasplantar sólo el segmento lateral izquierdo, el lóbulo izquierdo o el derecho. A este tipo de trasplante se le conoce como trasplante hepático ortotópico segmentario de donador cadavérico o reducido.

Por otro lado, el TH ortotópico segmentario de donador vivo está diseñado para trasplantar a niños pequeños con injertos procedentes de sus padres, mientras que el trasplante dividido o “split” incrementa el abasto de órganos para que un hígado cadavérico se pueda trasplantar a dos personas, generalmente a un adulto y a un niño. 

En la mayoría de los casos los infantes logran una completa rehabilitación y reintegración a la sociedad, presentan un crecimiento y desarrollo postrasplante de hígado muy cercano a lo normal.

Los pacientes con cáncer hepático sólo se consideran como candidatos para trasplante si el tumor es primario del hígado; cuando los tumores son metastásicos de cáncer de otros órganos, el procedimiento no es curativo, por lo que no se considera realizarlo.

 Prevención oportuna. Es necesario promover la prevención en la población en general con acciones primarias a través de vacunación contra el virus de la hepatitis B y reducción de los factores de riesgo de la hepatitis C. Prevención secundaria mediante tratamiento para eliminar el virus de la hepatitis C, con el fin de evitar cirrosis hepática y cáncer de hígado. Prevención terciaria, con el objeto de evitar la recurrencia de cáncer de hígado en pacientes tratados, así como controlar la epidemia de hígado graso.

Referencias bibliográficas:

  1. OMS/Globocan:  http://globocan.iarc.fr/Pages/fact sheefs cancer.aspx
  2. OMS/Globocan:  http://globocan.iarc.fr/Pages/fact sheefs population.aspx
    https://www.gob.mx/salud/prensa/el-hospital-infantil-de-mexico-federico-gomez-realiza-exitoso-trasplante-de-higado

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