Distintos auxiliares dentales en la prevención

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

En un consultorio dental trabajan para un mismo fin una gran cantidad de personas por lo que la lectura de un libro, o cualquier otra fuente adecuada de información en odontología preventiva, es una necesidad de cualquier miembro del personal. Otra necesidad es que cada nuevo miembro del personal ejercite un completo programa de odontología preventiva bajo la guía y supervisión del personal experimentado. A menos que hayan transitado personalmente por los problemas que la mayoría de los pacientes experimentan cuando tratan de adquirir las habilidades manuales (y, en general, neuromusculares) que son necesarias para lograr un buen desempeño en el control de placa, hayan sentido el sabor de las soluciones reveladoras de placa dental así como las aplicaciones tópicas de fluoruros, y hayan participado en análisis de dietas y sesiones de consejo sobre ellas, los nuevos miembros del personal no serán capaces de presentar estos procedimientos a los pacientes con el énfasis y la convicción que son fundamentales para el éxito.

El seguimiento del programa de control de un nuevo auxiliar proveerá la oportunidad para evaluar con qué efectividad comprende y cree en el programa de prevención del consultorio. Siempre que sea posible, es ideal tener a la aspirante trabajando junto con el personal existente de prevención durante algunas semanas.

Debe existir un desafío en el consultorio por el logro del control de la enfermedad por todo el personal, y este desafío sólo puede ser cumplido si los miembros del equipo son revisados periódicamente para ver su desempeño preventivo. Desde el gerente y la recepcionista del consultorio hasta el técnico del laboratorio, todo el mundo debe tener puntaje de placa prácticamente cero y usar todas las demás medidas preventivas recomendadas por el consultorio; es decir, cada miembro del equipo odontológico debe estar debidamente convencido de lo que recomienda por la simple y sencilla razón de que ya utilizó dichas técnicas en él mismo. Es importante recordar que el compromiso en la prevención se vuelve contagioso y se diseminará tanto por el personal como por los pacientes.

Recepcionista

La recepcionista es la primera persona que establece contacto con el paciente. Para que este contacto traiga como resultado un fruto positivo, debe ser capaz de relacionarse con la gente con comprensión, calidez y paciencia. También debe ser conocedora de la filosofía básica del consultorio, y las políticas que han sido establecidas con respecto a honorarios y otros aspectos administrativos de la práctica. Debe también ser capaz de transmitir esta política a los pacientes con cortesía pero con firmeza. Con relación a la prevención, su participación total de la filosofía preventiva es fundamental para el éxito del programa del consultorio. Debe conocer el material de lectura sobre prevención que existe en el consultorio, de manera de poder proveer a los pacientes el que sea más adecuado para ellos. Debe también brindar refuerzo verbal y no verbal con respecto a la filosofía del consultorio y, a través de conversaciones telefónicas, reforzar continuamente los progresos de los pacientes en sus programas de prevención. Está también a cargo de las citas de control, y debe reforzar el concepto y la práctica de prevención durante los contactos que hace con los pacientes a fines de confirmar las citas de seguimiento.

Higienista dental

Debido a su entrenamiento y autorización legal para realizar trabajo intrabucal, el higienista debe ser el centro a partir del cual se expande el programa preventivo. En muchos consultorios, es el primero en ver la boca del paciente, no sólo para realizar una profilaxis preparatoria para el examen del dentista sino también para hacer una evaluación preliminar de la placa y el estado gingival. Frecuentemente, es también la persona que tiene a cargo la presentación del concepto preventivo al paciente, y la indicación de la necesidad de un programa de control de placa. Su papel se vuelve cada vez más importante cuando se han terminado los programas iniciales de la restauración y control de la enfermedad. Junto con el dentista –y tal vez aún más que él, si es lo suficientemente entusiasta y agresivo– el higienista tiene la responsabilidad durante las visitas de control de dar fundamento a los esfuerzos del paciente hacia la continuación de su salud dental. Durante estas visitas de control generalmente es el primero en ver al paciente, evaluar su higiene oral y el estado de su gingivitis, determinar el curso adecuado de acción, y proveer el refuerzo necesario. También está a cargo de las aplicaciones tópicas de fluoruro y, en virtud de su educación, es tal vez el miembro mejor preparado del equipo para llevar a cabo controles y análisis de las dietas y proveer los consejos dietéticos necesarios. Nuevamente, debido a su educación, el higienista debe ser la mano derecha del dentista en el entrenamiento de los otros miembros del equipo para la función preventiva.

Terapista de control

La terapista de control está a cargo del programa de control de placa, y si está entrenada en forma adecuada, puede ser también responsable de los análisis de la dieta y los consejos respectivos, así como del desarrollo de las pruebas de la etiología de las caries. Como corolario de estas funciones, es la principal educadora y motivadora para la salud dental del equipo preventivo.

Idealmente, la terapista de control comienza su trabajo antes de la iniciación de otros servicios correctivos. Sólo cuando el paciente muestra una motivación y una habilidad suficientes como para eliminar su placa se comienza la fase restauradora del tratamiento. La terapista debe ayudar al paciente a comprender que mientras ella le proveerá las armas necesarias para lograr la salud dental, el mantenimiento de un estado de salud
dependerá enteramente de él. Para decirlo en pa-labras distintas, la terapista debe convencer al paciente de que el logro y el mantenimiento de la salud dental requiere esfuerzos cooperativos, tanto del equipo de salud dental como del paciente, y que sin compromiso y participación del paciente no será posible obtener resultados sostenidos. Una vez terminada la fase activa del programa preventivo, la terapista debe estar continuamente a mano para reforzar y mantener a los pacientes cuando sea necesario.

Para tener éxito en sus actividades, la terapista de control debe tener cualidades de inteligencia, paciencia, madurez, empatía y compasión.

El entrenamiento de una buena terapista de control es tal vez la tarea más difícil que debe enfrentar el dentista para desarrollar el programa preventivo del consultorio. Generalmente se selecciona una asistente con las cualidades personales descritas más arriba, aunque a menudo hay jóvenes que se entrenan como terapistas y que no han tenido formación odontológica previa. También existen consultorios en que la terapista es una maestra que lleva el trabajo a sus experiencias y entrenamiento previos en la enseñanza. El dentista debe trabajar junto al personal seleccionado para ayudarlo a resolver sus propios problemas odontológicos preventivos, y así aprender cómo ayudar a que los pacientes resuelvan los suyos. Debe aclararle que si bien el objetivo a corto plazo del consultorio es comenzar un programa integral de control de placa, los objetivos a largo plazo son crear un programa de control total de la enfermedad. Para que la terapista haga una contribución al logro de estos objetivos, tan grande como sea posible, debe alentarse a llevar adelante un programa de continua educación.

Asistente dental

Además de sus otros deberes junto al sillón, la asistente dental puede ser una importante contribución a la prevención asegurando la continuidad del programa preventivo del consultorio. En muchos casos, la fase activa de un programa preventivo puede terminarse antes de haber finalizado los servicios de restauración. Además, como se tratará más tarde, el resultado final del tratamiento preventivo debe incluir la adquisición por parte del paciente de nuevos o mejores hábitos para el mantenimiento de su salud dental. En otras palabras, el programa debe producir un cambio en la actitud del paciente y en sus prácticas de salud bucal. Y bien, el cambio no se produce con facilidad. Mientras que los pacientes pueden mostrar una mejoría definida durante la fase activa del programa de prevención, hay siempre una tendencia a recaer a medida que pasa el tiempo. La asistente dental debe asegurar, a través de un continuo refuerzo y apoyo, que la recaída no se produzca. Durante la fase restauradora del tratamiento, la asistente alienta a los pacientes a mantener los hábitos que fueron adquiridos bajo la guía de la terapista de control y la higienista. También puede controlar las habilidades recientemente adquiridas por un paciente, y aconsejar al respecto si es necesario. Si los problemas preventivos son de mayor magnitud de lo que puede manejar junto al sillón, debe enviar al paciente de nuevo a la higienista o a la terapista de control para una o más sesiones de tratamiento preventivo activo. Si el desempeño del paciente sigue siendo bueno, la asistente puede manifestar, ya sea a través de un mensaje verbal de aprobación, o de una palmada en la espalda, su aprecio por los esfuerzos y la perseverancia del paciente. Su continuo refuerzo sobre el éxito del paciente es una contribución importante hacia la creación de hábitos de salud mantenidos por parte del paciente.

La asistente dental debe saber escuchar, y comunicar al dentista y a los otros miembros del equipo de salud dental cualquier señal de tensión, aburrimiento, antagonismo u otros problemas que pueda observar en el paciente de manera que se emprenda una acción adecuada antes de que estos problemas se transformen en bloques tambaleantes para el éxito del programa preventivo del paciente.

Referencias bibliográficas

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