El estigma, un obstáculo para la salud mental

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Por el Dr. Enrique Chávez-León
Coordinador de Posgrado y Educación Continua
de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac.
Coordinador de Secciones Académicas de la APAL (2018- 2020).

La salud mental es un estado de bienestar en el que la persona se realiza, es capaz de enfrentar al estrés normal, trabajar productivamente y contribuir con la comunidad; su promoción, protección y restablecimientos deben ser los objetivos de las personas, comunidades y de la sociedad en su conjunto. No puede haber salud sin salud mental, pues la salud mental es uno de sus componentes esenciales.

Dentro de los factores que pueden obstaculizarla, además de los cambios sociales rápidos, el estrés laboral, la violencia social, de género e intrafamiliar, la mala salud física y las características de personalidad que hacen a la persona más vulnerable a los trastornos mentales, se encuentran la ausencia de apoyo social y familiar, la discriminación y la exclusión social (Organización Mundial de la Salud, 2018).

Las actitudes negativas que los miembros de una sociedad tienen hacia las personas con trastornos mentales son manifestación de estigmatización.

Curiosamente, “estigma” tiene dos significados totalmente opuestos:

Desgracia o defecto cuando se relaciona con su origen, la marca que los griegos ponían a sus esclavos para así establecer su diferencia con los hombres libres.

Las marcas de la crucifixión en Jesucristo, que aparecen en manos y pies de los santos, reciben el mismo nombre (Gray, 2002).

Estigma se define en la actualidad, como un atributo, rasgo o trastorno que señala que el individuo es inaceptablemente distinto de las personas normales con quienes interactúa habitualmente originando conductas negativas de parte de la comunidad. (Thornicroft, Brohan y Kassam, 2012).

El estigma está constituido por los estereotipos, el prejuicio y la discriminación.

Las creencias negativas acerca de un grupo humano constituyen los estereotipos; las reacciones emocionales negativas, incluyendo el miedo y la ira, al prejuicio; las conductas consistentes en la exclusión de este grupo a las oportunidades sociales y económicas, a la discriminación (Corrigan, 2000).

Aunque los estereotipos no son malos en sí mismos, se convierten en un problema cuando ocasionan discriminación. Una forma de estereotipo y prejuicio es el auto-estigma, que se debe a la aceptación por la persona con enfermedad mental de creencias negativas hacia sí misma.

El estereotipo, el prejuicio y la discriminación social influyen directamente en el auto-estigma:

El estereotipo social de incompetencia, debilidad de carácter y peligrosidad es compartido por el propio sujeto.

El prejuicio socia lrespecto a que la persona afectada por una enfermedad mentales violenta y se le teme, ocasiona en el sujeto una baja en la autoestima, sentimientos de menor capacidad y temor al rechazo.

La discriminación laboral, rechazo para habitar una casa o un departamento y disminución de los recursos destinados a su atención ocasionan dificultad para que la persona busque un trabajo, una mejor vivienda o atención de su trastorno mental (Michaels, Lopez, Rüschy Corrigan, 2012).

Estigma en Psiquiatría. Una proporción grande de la población se encuentra afectada por algún trastorno mental, manifestado por la elevada y creciente carga mundial de las enfermedades mentales en términos de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs), años de vida perdidos por la mortalidad prematura y años de vida con discapacidad (Whiteford, Degenhardt, Rehm et al, 2013). A pesar de su frecuencia, las personas pueden tener estereotipos negativos de la especialidad, del psiquiatra, de la enfermedad mental y de las personas que las padecen y sus familias.

Las personas afectadas por los trastornos mentales sufren de por sí dificultades laborales y sociales, que la estigmatización magnifica.

A pesar de la toma de conciencia y los esfuerzos por reducir el estigma asociado a la enfermedad mental, no ha sido posible eliminarlo. Es un hecho que el estigma existe en todos los países y culturas del mundo, obstaculizando la atención adecuada de las personas afectadas.

Las personas con enfermedades mentales sienten vergüenza y tienen miedo a la discriminación; eso les impide buscar tratamiento y conduce a un pronóstico más pobre y menor calidad de vida.

Una forma extrema de estigma tomó forma en la eugenesia que proponía que la humanidad podía mejorar limitando o eliminando la transmisión de genes defectuosos que causaban enfermedades.

El hecho más emblemático relacionado con la eugenesia, fue el proyecto de esterilización y eutanasia en la Alemania nazi en las décadas de 1930 y 1940, denominados Acción T4.

La Acción T4, abreviatura de Tiergartenstraße 4 fue un programa en donde médicos alemanes fueron autorizados a seleccionar a los pacientes “considerados enfermos incurables” y luego administrarles una “muerte misericordiosa”

Estigma y Psicopatología. Los estereotipos más frecuentemente expresados sobre las personas con enfermedad mental grave suelen consistir en peligrosidad, extrañeza e impredecibilidad, dificultad de relación e incapacidad para manejar su vida, todo ello unido a la creencia de incurabilidad y a un grado variable de atribución de responsabilidad y “culpa” sobre su padecimiento.

Aunados a estos prejuicios se encuentran sentimientos de miedo, rechazo, desconfianza, pero también compasión, aunque siempre a distancia, considerando a las personas con enfermedades graves, principalmente con esquizofrenia, como parte de un grupo distinto: La persona “es” esquizofrénica y no, padece esquizofrenia. (López, Laviana, Fernández et al, 2008).

En los medios de comunicación, las personas con enfermedad mental aparecen como un maníaco homicida (noticias y cine) o, por el contrario, la de un espíritu libre y creativo que despierta admiración (cine). Casi siempre la relacionada con la violencia es la más frecuente y la que tiene mayor peso en la opinión pública.

El estigma acompañante a la enfermedad mental, la barrera primaria tanto para el tratamiento y la recuperación, puede reducirse si la gente acepta que se trata de enfermedades del sistema nervioso central y no dependen de la voluntad de la persona.

Intervenciones en Contra de la Estigmatización. Las intervenciones más útiles de los programas en contra del estigma y la discriminación en el campo de la salud mental son dos: a) educación e información y b) distintas variantes de contacto social (contacto entre gentes con y sin enfermedad mental) (Thornicroft, Mehta, Clement et al,2016).

El contacto social cuando hay igualdad y cooperación entre grupos o participantes y objetivos comunes para la interacción permite la desconfirmación de creencias estereotipadas negativas sobre la enfermedad mental y cambios de actitud, debido a menor temor y mayor empatía (Thornicroft, Mehta, Clement et al,2016).

Conclusiones. La difusión de las bases biológicas de los trastornos mentales ha facilitado que las personas afectadas por ellos reciban tratamiento psiquiátrico. Sin embargo, este conocimiento no ha tenido efecto alguno sobre el estigma (estereotipos, prejuicios y discriminación).

Las respuestas sociales negativas hacia las personas con enfermedades mentales constituyen la mayor barrera para el desarrollo de programas de salud mental en América Latina. Los efectos perniciosos del estigma social y los temas acerca de Derechos Humanos relacionados son los objetivos primordiales sobre los que debe incidirse.

Referencias bibliográficas

  1. Corrigan P. Mental health stigma as social attribution: Implications for research methods and attitude change. Clin Psychol Sci Pract. 2000; 7: 48–67.
  2. Gray AJ. Stigma in psychiatry. J R Soc Med. 2002; 95: 72- 76.
  3. López M, Laviana M, Fernández L, et al. La lucha contra el estigma y la discriminación en salud mental. Una estrategia compleja basada en la información disponible. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. 2008; 28: 43- 83.
  4. Michaels PJ, Lopez M, Rüsch N, Corrigan PW. Constructs and concepts comprising the stigma of mental illnes. Psychol Soc Education. 2012; 4: 183- 194.
  5. Organización Mundial de la Salud. Salud mental: fortalecer nuestra respuesta. http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response. Consultado el 13 de agosto de 2018.
  6. Schomerus G, Stolzenburg S, Angermeye MC. Impacto del accidente aéreo de Germanwings sobre el estigma en torno a las enfermedades mentales: resultados de dos encuestas en la población en Alemania antes y después del incidente. World Psychiatry. 2015; 13 (3): 362- 363.
  7. Thornicroft G, Brohan E, Kassam A. Public attitudes and the challenge of stigma.En Gelder MG, Andreasen NC,Lopez- Ibor Jr JJ, Geddes JR. New Oxford Texbook of Psychiatry. Vol. 1. New York: Oxford University Press; 2012, p. 10.
  8. Thornicroft G, Mehta N, Clement S, et al. Evidence for effective interventions to reduce mental-health-related stigma and discrimination. Lancet 2016; 387: 1123- 1132.
  9. Whiteford HA, Degenhardt L, Rehm J, et al. Global burden of disease attributable to mental and substance use disorders: findings from the Global Burden of Disease Study 2010. Lancet 2013; 382:1575–86. doi:10.1016/S0140-6736(13)61611-6.

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