Enfermedad cardiovascular, obesidad e hipertensión, factores de riesgo

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Por el Dr. Carlos Sierra Fernández
Cardiólogo y Electrofisiólogo Adscrito a la Unidad
Coronaria del Instituto Nacional de Cardiología
“Ignacio Chávez”. Coordinador del Cap. de Enseñanza
en Cardiología de la SMC.

Se estima que en nuestro país, hasta el 70 % de la población supera los límites recomendados de peso para la talla, convirtiendo al sobrepeso y obesidad en una entidad altamente preocupante.

En México, la principal causa de muerte la constituyen las enfermedades cardiovasculares, particularmente la cardiopatía isquémica o infarto agudo de miocardio (IAM); sin embargo también se incluye la enfermedad cerebrovascular, la enfermedad arterial coronaria y la enfermedad arterial periférica.

La mortalidad por infarto agudo de miocardio en nuestro país tiene una tasa de mortalidad hospitalaria tres veces más alta que la tasa promedio de los países integran-
tes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (28.1 contra 7.5 muertes por cada 100 egresos de pacientes de 45 años de edad y más).

Un tercio de la población mexicana tiene al menos un factor de riesgo cardiovascular, siendo la hipertensión arterial la más frecuente, seguida de la diabetes, obesidad, dislipidemias y síndrome metabólico.

Sin embargo, la obesidad es uno de los grandes problemas de salud al que se enfrentará México en los próxi-mos años. Nuestro país ha transitado de las enfermedades transmisibles hacia las crónico degenerativas y los padecimientos del desarrollo. La obesidad y el sobrepeso se convierten en una entidad preocupante debido a que el 70 % de los mexicanos superan los límites recomendados de peso para la talla.

Y aunque se han hecho esfuerzos en los últimos años, especialmente con la exigencia de reforzar la información nutrimental de los productos, con un etiquetado frontal completo de macronutrientes recomendados para una dieta estándar, con el impuesto a refrescos y bebidas azucaradas, a las campañas de educación masiva y a la detección oportuna de los factores de riesgo, todavía queda mucho camino por recorrer en materia de educación alimentaria y de actividad física en nuestro país.

En la población mexicana, la obesidad e hipertensión arterial son factores de riesgo cardiovascular frecuentes.

La nutrición es una actividad habitual del ser humano por lo que debe contar con información suficiente para tomar decisiones inteligentes y en este contexto, el médico
y el educador son quienes deben brindar asesoría. Mucho de lo que se tiene que trabajar en el contexto de salud pública tendrá que empezar desde la educación básica.

El médico que ve al paciente con problemas de obesidad o sobrepeso debe ser más enfático en las medidas nutricionales, particularmente en orientarlo para calcular las porciones, para tomar decisiones sobre uno u otro alimento, para buscar mejores alternativas en la preparación de los mismos y restringir la ingesta de algunos productos.

En los últimos 30 años, los cardiólogos hemos dado la batalla para reducir el consumo de grasas, pero se ha descuidado el de carbohidratos, particularmente de los azúcares adicionales, por lo que es en esta área en donde hay que trabajar más.

Por otro lado, se ha mencionado al estrés como un factor en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Diversos estudios han demostrado que algunos eventos estresantes pueden incrementar la incidencia de cardiopatías, particularmente relacionado con el estrés agudo, ocasionado por eventos catastróficos como un sismo o un evento traumático.

Sin embargo, el estrés crónico y la vida cotidiana no son factores determinantes para su desarrollo. Más bien es el estilo de vida actual, en donde la productividad es la clave del éxito, con jornadas laborales más extensas, tiempos prolongados de traslado; escasos lapsos para descansar, ejercitarse, preparar los alimentos e ir al médico.

Una entidad determinante en la enfermedad cardiovascular es la aterosclerosis, originada por la acumulación de calcio y lípidos que forman una placa de ateroma que a largo plazo obstruye la luz del vaso o que se rompe y produce una trombosis del mismo.

La aterosclerosis es el resultado de factores que la condicionan como la hipertensión arterial, el tabaquismo, alteraciones de los lípidos en la sangre, resistencia a la insulina, diabetes, sobrepeso u obesidad, sedentarismo e historia familiar.

La aterosclerosis clínica ocasiona enfermedad de las arterias coronarias, de las arterias carótidas y enfermedad periférica, las cuales originan el mayor número de muertes. La aterosclerosis subclínica, de la cual no hay estadísticas, es la acumulación incipiente de placas de ateroma, pero que no da síntomas clínicos.

Las enfermedades cardiovasculares afectan más a los hombres en las primeras etapa de la vida, mientras que en las mujeres en fase posmenopáusica equiparan el riesgo con los varones. La principal causa de muerte en ellas es la cardiopatía isquémica con una baja tasa de atención debido a dos circunstancias: la primera porque retrasan su atención médica tras un infarto y en segundo lugar porque presentan síntomas inespecíficos, con cuadros anginosos atípicos, con un umbral del dolor más alto, por lo que el diagnóstico se vuelve más complejo para los servicios de atención primaria.

En el caso de las mujeres la presentación clínica de los eventos isquémicos miocárdicos suele ser atípica. Episodios de dolor torácico de menor intensidad, de características inespecíficas y con mayor expansión de fenómenos neurovegetativos. En el caso de los hombres, el cuadro anginoso opresivo retroesternal irradiado al brazo izquierdo es el síntoma más característico.

En ambos casos, el síndrome pivote del infarto es el dolor torácico, molestias precordiales, asociados a diaforesis profusa, disnea, náusea y parestesias en miembros superiores.

En cardiópatas con comorbilidades como hipertensión arterial se pueden encontrar síntomas como cefalea occipital de predominio matutino, sensación de mareo, pesantez de la cabeza, fatiga crónica. Pero cuando un paciente presenta edema en miembros inferiores
o disnea de esfuerzo, se está hablando de manifestaciones más avanzadas de insuficiencia cardiaca.

El tratamiento ideal para un paciente que sufre un infarto es la atención en las primeras 12 horas después del inicio de los síntomas, con el fin de reperfundir el tejido miocárdico, es decir, resolver la obstrucción coronaria para restaurar el flujo sanguíneo, lo cual se puede
hacer con medicamentos fibrinolíticos que disuelve directamente la formación de fibrina ya formada, o bien con una angioplastia, mediante un cateterismo que permite destapar mecánicamente la arteria coronaria y en caso de requerirlo, colocar un stent para mantener permeable el vaso.

En el caso de cardiopatía isquémica hay tratamientos muy novedosos, el Instituto Nacional de Cardiología está produciendo un stent coronario, con tecnología propia con lo que se podrán abaratar los costos. Para las enfermedades de las válvulas cardiacas se realizan técnicas endovasculares que no requieren cirugía para sustituir la válvula aórtica y en los últimos años se han desarrollado válvulas transcatéter (TAVI o Transcatheter Aortic-Valve Implantation), implante intravascular de prótesis biológicas aórticas o de válvula mitral (clips vitrales) y ablaciones con catéter para atender arritmias cardiacas.

Los métodos diagnósticos incluyen electrocardiogramas, ultrasonidos y en caso de presentar síntomas de cardiopatía isquémica es necesario hacer estudios de ex-
tensión como la prueba de esfuerzo o el cálculo de calcio coronario.

Para detectar aterosclerosis en etapas iniciales se han empleado estudios no invasivos, particularmente la tomografía, la cual ha revolucionado la valoración de
la enfermedad arterial coronaria. Como método de tamizaje es adecuado, pero de alto costo.

En casos de mayor riesgo se puede hacer, además de la determinación de calcio, una angiotomografía de las arterias coronarias que permiten hacer un cateterismo o coronografía virtual y establecer sitios de obstrucción, porcentajes, severidad y cálculo del flujo coronario.

Referencias bibliográficas

  1. https://www.gob.mx/issste/articulos/la-obesidad-en-mexico
  2. http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/noncommunicable-diseases
  3. http://www.who.int/dietphysicalactivity/goals/es/

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