Estenosis de la uretra masculina

0
23

Las estenosis de la uretra masculina constituyen una patología que aún suele recibir un tratamiento inadecuado. La etiología principal en los países en vías de desarrollo sigue siendo la uretritis infecciosa, sobre todo por enfermedades venéreas.

En los países desarrollados, las causas iatrogénicas se han convertido en las más frecuentes. Una parte importante de estas últimas puede evitarse administrando un tratamiento médico correcto, por lo que conviene prestar atención a este tema.

Los síntomas de los pacientes con estenosis de la uretra llaman la atención sobre un fenómeno obstructivo del aparato urinario inferior y sus complicaciones. El síntoma más frecuente es la disminución del flujo urinario. Sin embargo, pueden observarse todos los grados, desde la micción normal hasta la retención total. En las estenosis leves, el flujo puede ser normal gracias a una hipertrofia compensadora del detrusor.

En ocasiones, el paciente no es consciente de su problema, porque la disuria se instaura de un modo muy progresivo. Puede haber una alteración de la forma del chorro urinario, por ejemplo en regadera, sobre todo en las estenosis retromeáticas. 

También hay que sospechar una estenosis uretral cuando existen infecciones prostáticas o epididimarias de repetición.

Asimismo, el desarrollo de una hiperactividad vesical es frecuente. Puede haber trastornos de la eyaculación. Por último, pueden desarrollarse otros síntomas, como la polaquiuria o la hematuria, pero en la mayoría de las ocasiones se deben a una complicación de la estenosis, como una uretritis, un cálculo, una prostatitis o una orquiepididimitis.

Durante la anamnesis, conviene intentar detectar el factor etiológico de la estenosis.

Como parte del tratamiento, las dilataciones constituyen uno de los procedimientos urológicos más antiguos, sin embargo, no deben considerarse como un tratamiento definitivo. Aunque se realicen con prudencia y de forma progresiva, provocan una ruptura de la mucosa en la zona menos cicatrizada. Durante la micción, la orina difunde por la herida y causa una esclerosis de los tejidos periuretrales, lo que da lugar a una recidiva de la estenosis a corto o largo plazo. Por tanto, sólo se puede esperar un efecto prolongado en el 20 % de los casos, incluso menos. En los demás pacientes, es necesario continuar las dilataciones de forma indefinida, a menudo con una frecuencia cada vez mayor. Al final, la estenosis acaba por ser más amplia y estrecha. Los estudios centrados exclusivamente en las dilataciones se han vuelto excepcionales y suelen realizarse con poblaciones no comparables con las poblaciones occidentales. 

Las complicaciones que deben vigilarse son las hemorragias del cuerpo esponjoso y las septicemias. Como medida de prudencia, no hay que realizar dilataciones en caso de infección urinaria.

Para elegir una técnica que aborde el problema, dado que los resultados son comparables, puede ser difícil.

Si se trata de la primera intervención, se escoge la técnica menos destructiva, que deje aún otras posibilidades futuras, pues hay que recordar que se pueden producir recidivas tempranas o tardías en un número considerable de pacientes. La técnica de la anastomosis término-terminal es la primera elección para las estenosis muy cortas, pero no es aplicable en muchos casos. El injerto libre es la primera elección en la región de la uretra bulbar, pero es posible obtener un injerto amplio a partir del prepucio, que está en el campo quirúrgico, y además es muy apropiado. A este nivel, el cuerpo esponjoso puede recubrir bien el injerto y ofrecer un lecho vascularizado excelente. A la altura de la uretra peniana, el recubrimiento del injerto es mucho más problemático y, en este caso, la colocación del mismo en la cara dorsal de la uretra abierta, sobre los cuerpos cavernosos, parece estar más indicada. Cuando no es posible encontrar una piel de buena calidad en el pene, la mucosa bucal es un material excelente de sustitución.

Sin duda, un protocolo de estudio e integración diagnóstica certera, será clave para poder implementar la mejor estrategia de tratamiento.

Referencias bibliográficas

  1. Hampson LA, McAninch JW, Breyer BN. Male urethral strictures and their management. Nat Rev Urol. 2014 Jan;11(1):43-50.
  2. Cotta BH, Buckley JC. Endoscopic Treatment of Urethral Stenosis. Urol Clin North Am. 2017 Feb;44(1):19-25.
  3. 3. Wessells H, Angermeier KW, Elliott S, Gonzalez CM, Kodama R, Peterson AC, Reston J, Rourke K, Stoffel JT, Vanni AJ, Voelzke BB, Zhao L, Santucci RA. Male Urethral Stricture: American Urological Association Guideline. J Urol. 2017 Jan;197(1):182-190.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here