Hepatitis y su repercusión en la salud

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Por la Dra. Elizabeth Sánchez Romero
Médico Especialista con Formación en el
Hospital General de México.

Se denomina hepatitis a la inflamación y necrosis hepatocelular. El cuadro clínico y los cambios histológicos suelen ser inespecíficos, independientemente de la etiología. La inflamación hepática tiene causas diversas, infecciosas y no infecciosas.

Hepatitis tóxicas. Diversos fármacos pueden pro-ducir necrosis hepatocelular y las características histológicas muy pocas veces son características. Aunque las hepatitis tóxicas son poco frecuentes (menos del 5 %), pueden ser graves. Dentro de los medicamentos usualmente relacionados con toxicidad hepática se encuentran: anestésicos (como el halotano), anticonvulsivos como la carbamacepina, antidepresivos, paracetamol, algunos AINES, ciertos imidazoles y varios quimioterápicos (por ejemplo metotrexate). Destaca dentro de las hepatitis por tóxicos la hepatitis aguda por ingesta de alcohol. Casi siempre relacionada con historia de etilismo crónico y una ingesta aguda excesiva.

La etiología viral es la causa más frecuente. Son varios virus los que causan enfermedad hepática. Los virus hepatotropos son: Virus de la hepatitis A (VHA), virus RNA de la familia Picornaviridae; Virus de la hepatitis B (VHB), pertenece a la familia Hepadnaviridae; Virus de Hepatitis C (VHC) perteneciente a la familia Flaviviridae. Además, virus de la hepatitis delta, que requiere de la presencia de VHB para producir infección; Virus de Hepatitis E, cuya principal transmisión es la fecal-oral a través de agua contaminada y relacionada con grandes epidemias. Todos ellos con clínica muy similar en la fase aguda, sin embargo, hay diferencias muy importantes en las manifestaciones clínicas relacionadas con cronicidad, evolución, complicaciones y secuelas. El pilar en el diagnóstico diferencial de cada una de ellas es la serología.

Las medidas preventivas son fundamentales para limitar las vías de transmisión y probables complicaciones de este tipo de padecimientos

Hepatitis A. Su transmisión es fecal-oral. El periodo de incubación es de 15 a 50 días, con una fase preictérica de aproximadamente 2-14 días. Inicia con sintomatología súbita con mal estado general, fiebre, astenia, adinamia, mialgias, artralgias, náusea, vómito, diarrea, dolor en el hipocondrio derecho, a veces ictericia, orina colúrica y heces acólicas. Algunos pacientes cursan con exantema. Sin embargo frecuentemente los niños pueden no presentar síntomas. Su evolución es un cuadro agudo no complicado que tras su resolución deja inmunidad permanente. El diagnóstico de la infección aguda por VHA se establece por la presencia deanticuerpos tipo IgM (IgM anti-VHA) que son los primeros en aparecer y pueden permanecer hasta 6 meses.

Hepatitis B. La trasmisión es vertical de madre a hijo, transmisión sexual y por contacto con sangre o secreciones, esta última, principalmente en el personal de salud. El cuadro de infección aguda es muy similar al anterior con malestar general, ictericia, vómitos, coluria, acolia, etc., acompañado de alteraciones bioquímicas importantes del perfil hepático. En la forma crónica los síntomas son leves, con predominio del cansancio crónico y elevación oscilante de las transaminasas.

La hepatitis B es una de las principales causas de hepatitis crónica, cirrosis, y carcinoma hepatocelular, cuyas secuelas son mortales. Cuando la infección ocurre en un escenario de inmunotolerancia, como es el caso de los recién nacidos y los niños, la mayoría infectados por transmisión vertical, la tasa de evolución a la cronicidad es muy elevada. En los adultos la respuesta inmunológica es más fuerte y sus manifestaciones clínicas más evidentes e intensas. La lesión hepática en pacientes con infección crónica se produce como consecuencia del ataque inmunológico del huésped, a través de la respuesta celular mediada por linfocitos T citotóxicos (CD8+).

La infección crónica por VHB es un proceso dinámico sujeto a la interacción del virus, los hepatocitos y el sistema inmune. De esta manera la serología, las pruebas defunción hepática, la histología y la evolución clínica variarán según el caso.

Hepatitis C. La transmisión del VHC ocurre primordialmente por vía percutánea, lo más frecuente son pacientes que usan drogas intravenosas y que comparten agujas, con una prevalencia hasta del 90 %; pacientes sometidos a hemodiálisis con una prevalencia del
10-45 %. Los trabajadores de la salud que tienen contacto con sangre o líquidos corporales tienen un riesgo de infección 3 veces mayor que el de la población general. La transmisión por transfusión prácticamente se ha eliminado. Aproximadamente del 60 al 85 % de las infecciones por virus de hepatitis C se vuelven crónicas, esa cronicidad puede autolimitarse, sin embargo, se es-tima que el 30 % de los pacientes crónicos llegan a desarrollar cirrosis con complicaciones secundarias que finalmente conducen a la muerte, y aproximadamente el 10 % desarrollan carcinoma hepatocelular.

Además de los virus hepatotropos, el hígado puede verse afectado en el curso de algunas otras enfermedades infecciosas virales que pueden semejar una hepatitis viral aguda pero no con tanto daño necroinflamatorio. Dentro de estos, los principales son la familia de herpesvirus y citomegalovirus.

Dada la importancia en la incidencia de las hepatitis virales, las vías de transmisión y sus probables complicaciones, es de suma importancia promover medidas de prevención al respecto. Además de que se cuenta con vacunas para hepatitis A y B (actualmente disponibles en el cuadro básico de vacunación mexicano desde hace varios años).

Referencias bibliográficas

  1. Krzowska-Firych JM, Lucas C, Lucas G, Tomasiewicz K. Hepatitis E – A new era in understanding. Ann Agric Environ Med. 2018 Jun 20;25(2):250-254.
  2. Ti L, Ng M, Awendila L, Carrieri PM. Hepatitis C virus infection and hospital related outcomes: a systematic review protocol. BMJ Open. 2018 Jun 14;8(6):e021118.
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