Hidradenitis supurativa, enfermedad poco reconocida

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Por la Dra. Lorena G. Estrada Aguilar
Especialista en Dermatología. Jefa del Departamento

de Dermatología Hospital Regional “Lic. Adolfo López Mateos”
ISSSTE, CDMX.

Puede manifestarse a cualquier edad, pero es más frecuente alrededor de los 20 años, con una tasa de afectación que disminuye después de los 50 a 55 años.

La hidradenitis supurativa (HS) es una enfermedad inflamatoria, crónica y recurrente que tiene varios factores inmunológicos en su producción. Afecta las áreas de la piel en donde hay una densidad alta de glándulas sudoríparas apocrinas.

Algunos de los signos y síntomas suelen ser la presencia de uno o varios “barros” infectados en las axilas, abscesos, fístulas, lesiones en pliegues, alrededor del busto, en la zona perianal, ingles y zona genital con brotes frecuentes, acompañados de dolor.

También se le conoce como acné inversa o “golondrinos” en regiones de Centro y Sudamérica; es más frecuente en mujeres, probablemente por cuestiones hormonales.

La prevalencia exacta se desconoce y varía dependiendo del país en donde se presente. Sin embargo, se estima que afecta entre el 1 y el 4 % de la población mundial.

En China y en algunos países europeos se han identificado defectos genéticos en familias completas que padecen la enfermedad. En México no se han establecido alteraciones en los genes de la población.

Contrariamente a lo que se creía, esta enfermedad no es infecciosa ni contagiosa.

Los síntomas y signos se evalúan en una escala a partir de una medida clínica de la gravedad llamada “Escala de Hurley”. Los casos leves se caracterizan por abscesos, dolor, mal olor y/o secreción purulenta. Los moderados presentan nódulos inflamados o abscesos recurrentes en múltiples áreas, cicatrices y tractos. Los severos, con múltiples abscesos, cicatrices hipertróficas que originan una gran deformidad en las zonas afectadas, fístulas interconectadas en una o varias áreas, dolor y mal olor.

Aproximadamente, el 50 % de los pacientes experimentan picazón, ardor, escozor, dolor y calor. Sin embargo, la mayoría de ellos acuden a consulta debido al dolor que es exacerbado en etapas avanzadas.

La HS puede iniciar desde la infancia o la adolescencia por lo que es importante diferenciarla del acné común y lograr un diagnóstico oportuno y adecuado. De igual forma, se ha determinado que se desarrolla en personas con antecedentes familiares y con algún desequilibrio en su sistema inmunológico.

Este padecimiento tiene un efecto devastador en la calidad de vida de los pacientes a nivel psicológico, generando vergüenza o estigma y a nivel físico representa una restricción en la movilidad y limitaciones para realizar actividades de esparcimiento u ocio.

De acuerdo con investigaciones médicas, existe una relación de la HS con el tabaquismo, la obesidad y el sobrepeso. Se asocia con factores genéticos, sedentarismo, uso de sustancias como drogas o alcohol, empleo de ropa sintética y ajustada, uso de desodorante, trastornos hormonales y métodos de depilación.

Las bacterias que se encuentran en la zona sobreinfectan el tejido dañado, en el cual intervienen las citocinas proinflamatorias de diversos tipos, como el Factor de Necrosis Tumoral y otras interleucinas, que provocan inflamación y enrojecimiento en la zona.

Las bacterias que sobreinfectan el área, incrementan el pus de manera constante por lo que el paciente emplea gasas, apósitos, pañales, toallas para detener la secreción purulenta y maloliente y, cuando es posible, es necesario bañarse varias veces al día.

Las lesiones y fístulas hacen cicatrices hipertróficas, queloides o retráctiles que imposibilitan el manejo de los pacientes, y afectan su calidad de vida, debido al dolor y a la inflamación.

Las personas pueden presentar fístulas o nódulos en la zona perianal que los médicos confunden con padecimientos infecciosos o de transmisión sexual de esa misma área. Asimismo manifiestan celulitis de la piel cabelluda, acné severo, enfermedad inflamatoria intestinal (como la enfermedad de Crohn), síndrome metabólico y depresión, por lo que son frecuentes los intentos suicidas, la ansiedad, dependencia al alcohol y a las drogas.

Es una enfermedad de larga evolución que no se cura, solo se controla, con brotes recurrentes, acompañadas de infecciones, e inflamación sistémica lo que puede ocasionar que estos pacientes puedan presentar infartos o accidentes cerebrovasculares sobre todo en los casos severos. Por ello, los pacientes con HS hacen un uso más intensivo de servicios de urgencias y hospitalización y los costos totales de atención de los pacientes son elevados cuando se comparan con otras patologías.

Se calcula que los afectados visitan hasta 14 médicos de distintas especialidades para tener un diagnóstico de esta enfermedad que es desconocida para muchos profesionales de primer contacto.

Cerca de 85 % de los individuos señalan que el dolor y la presencia de abscesos son las manifestaciones más molestas, mientras que el 60 % consideran que deteriora la calidad de vida.

El abordaje terapéutico es complejo y multidisciplinario. Es necesario controlar el dolor mediante analgésicos, desde el empleo de un simple paracetamol hasta medicamentos opiáceos. Hay que reducir la inflamación con antiinflamatorios tópicos o sistémicos y eliminar la infección en el momento que se presente mediante antibióticos. Hay que cuidar las heridas y manejar la enfermedad de base, como cuando se acompaña de obesidad, diabetes, hipertensión arterial, enfermedad de Crohn y tabaquismo.

En caso de que se detecte de manera temprana en el área genital o en las axilas se puede recurrir a la depilación con láser, pero en estadios avanzados este procedimiento no es recomendable. Para seguir un tratamiento hay que considerar las actividades laborales y sociales del paciente, su sexo y la severidad del padecimiento.

El uso de esteroides (cortisona) inyectada dentro de la lesión es de gran utilidad en ciertos casos; de igual manera, los fármacos sistémicos ayudan en el control de la enfermedad. Desgraciadamente, la gran mayoría de estos medicamentos tienen una efectividad baja, pero en algunos casos sirven para que el paciente esté en buen control.

También se recurre al drenado de los abscesos mediante una pequeña incisión para que salga pus, se hacen curaciones y se emplea el antibiótico correspondiente.

Con respecto a las cirugías, éstas se realizan dependiendo del área afectada. En ocasiones se requiere quitar toda la piel de la axila, realizar un cierre por segunda intensión, dejar abierto por semanas para que cicatrice solo y acudir constantemente al médico para que se le realicen las curaciones.

Las intervenciones quirúrgicas van desde una pequeña incisión dentro del absceso para que se drene, hasta grandes cirugías como colgajos, injertos y cirugía por cierre de segunda intención.

Se puede hacer un procedimiento conocido como destechamiento, con anestesia local, en la cual se busca la dirección de la fístula, se raspa el fondo, quema o electrofulgura y se deja que cicatrice. Sin embargo, es un procedimiento que va de la mano del tratamiento farmacológico.

El único medicamento biotecnológico aprobado por la FDA y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) va dirigido contra el Factor de Necrosis Tumoral, con lo que se permite el control y manejo del padecimiento en etapas avanzadas, aunado a la cirugía.

Muchos pacientes recurren, sin éxito, a tratamientos caseros, como el uso de sábila, compresas tibias para que drene el líquido purulento, emplean jabones con mucha sosa para secar los barros o se ponen hasta telaraña para tratar de cerrar las fístulas, lo cual únicamente logra el empeoramiento de la enfermedad.

Referencias bibliográficas

  1. Kohorst JJ, Baum CL, Otley CC, et al. Patient Satisfaction and Quality of Life Following Surgery for Hidradenitis Suppurativa. Dermatol Surg. 2017;43(1):125-133.
  2. Deckers IE, Kimball AB. The Handicap of Hidradenitis Suppurativa. Dermatol Clin. 2016 Jan;34(1):17-22.
  3. Canoui-Poitrine F, Revuz JE, Wolkenstein P, et al. Clinical characteristic of a series of 302 French patients with Hidradenitis suppurativa with an analysis of factors associated with disease severity. J Am Acad Dermatol. 2009;61:51-57.

 

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