Historia de la Endodoncia (última parte)

0
42

Por el C.D. C.M.F. Joel OmarReyes Velázquez

Obviamente, en nuestros días, esto puede realizarse debido a los diferentes estudios e investigaciones de odontólogos, así como a la aparición de diferentes materiales, técnicas e instrumental, específicos para ello.

• En 1908 el Dr. Meyer L. Rhein, físico y odontólogo, describe una manera de determinar la longitud del diente y el límite de la obturación endodóntica. Al mismo tiempo, G.V. Black sugiere un método para la medición de la longitud del canal y el diámetro apical como una forma para evitar la sobreobturación endodóntica.

Años antes de 1904, Frank Billings despertó la atención de la medicina y la odontología al relacionar la infección oral con la endocarditis bacteriana. Cinco años después uno de sus estudiantes, Rosenow desarrolla una teoría denominada “La Infección Focal” gracias a un estudio relacionado con el comportamiento bacteriano dentro del canal radicular. Él demostró que los estreptococos están presentes en todas las enfermedades orales y pueden viajar a cualquier órgano por la vía sanguínea. Este estudiante define como foco a un aro circunscrito de tejido que contiene organismos patógenos. Diferenció dos tipos de focos, primario: que se desarrolla en la piel y mucosas y secundario: que se desarrolla en forma de metástasis. Creyendo que los organismos podrían migrar desde un granuloma periapical hasta organismos periféricos y causar enfermedades. La piorrea alveolar y el absceso alveolar podrían ser focos crónicos que por metástasis podrían ocasionar algunas enfermedades importantes como: fiebre reumática, infección aguda o crónica, miositis, artritis, neuritis, endocarditis bacteriana, neumonía y septicemia, entre otras.

• En 1909 Mayrhofer, publica un trabajo sobre la infección pulpar y su microorganismos específicos. Los resultados indicaron que los estreptococos estuvieron presentes en el 96 % de los casos estudiados.

En octubre del mismo año, Hunter y un físico y patólogo leen sus reportes sobre la infección focal en la Universidad de Montreal, bloqueando así por más de veinte años no sólo la enseñanza sino la práctica de la endodoncia. Su libro “El rol de la asepsia y antisepsia en la medicina” fue publicado posteriormente en la revista médica, Lancet. Por esta razón, Hunter y su amigo fueron duramente criticados por rehabilitadores, en especial porque su teoría desestimó el uso de coronas con tratamientos endodónticos. Hunter describió ampliamente que la sepsis encontrada en las coronas despulpadas tuvieron relación directa con enfermedades, como lo publicó en un estudio sobre “el peor caso de anemia”; donde decía que la colitis, la gastritis, la fiebre oscura de origen desconocido, la púrpura, los disturbios neurales de todos los tipos, las afecciones del hígado son todas causadas por el mismo origen o una complicación grave proveniente de la infección bucal. En consecuencia y por más de cuarenta años los dentistas norteamericanos continuaron extrayendo dientes desvitalizados y más aún dientes con lesiones tumorales aunque tuvieran vitalidad, restauraciones extensas, puentes o coronas en buen estado. La teoría de la infección focal se mantuvo vigente durante muchos años con miles de seguidores aunque otro grupo de dentistas seguían insistiendo en tratamientos de canales así fueran pobremente remunerados.

Un importante grupo de dentistas como Coolidge, Jhonson, Reihn, Callahan, Grove, Pritz y otros mantuvieron sus esfuerzos por comprobar que los dientes desvitalizados podrían aún mantenerse en boca, sin causar enfermedades. No fue hasta las décadas de los 40´s y 50´s en que la investigación en laboratorio comprobó que los dientes desvitalizados no cumplen un rol directo en la aparición de las enfermedades sistémicas.

La endodoncia como parte importante de la odontología preservará siempre los dientes.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here