Impresiones no elásticas en odontología

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Con el advenimiento de los materiales elásticos que tienen distintas presentaciones y consistencias, y que permiten su aplicación en todos los tipos de impresiones que el odontólogo realiza habitualmente, este grupo de materiales “no elásticos” se utiliza con poca frecuencia. Sin embargo, están indicados para algunos procedimientos, por lo que es necesario tener aunque sea un conocimiento somero de ellos. El compuesto para modelar, la pasta zinquenólica, el yeso para impresiones y la cera para impresiones forman parte de este grupo de materiales que, alcanzado el endurecimiento, no poseen las características elásticas necesarias para su utilización en todo tipo de impresiones.

Compuesto para modelar

Es un material termoplástico; puede ablandarse a una temperatura superior a la bucal, lo que le permite lograr una plasticidad adecuada para tomar una impresión, y luego, al enfriarse hasta la temperatura bucal, alcanza el endurecimiento apropiado para retirarlo de la boca. Su consistencia es “pesada”, es decir, que en estado plástico permite comprimir la mucosa bucal e impresionar el soporte óseo o la inserción de los músculos en distintas zonas de los maxilares.

Para poder manifestar estas dos características, el compuesto para modelar se presenta comercialmente en estado sólido: tabletas o barritas (lápices) de distintos colores que se ablandan en agua caliente (tabletas) o a la llama de un mechero (barras o lápices). La presencia de un material orgánico termoplástico en su composición es lo que permite lograr la plasticidad, regulada a su vez por la presencia de plastificantes y la incorporación de rellenos que, además, modifican la viscosidad o consistencia del compuesto.

• Composición. Aproximadamente el 40 % o 50 % de la masa del compuesto está constituida por materiales termoplásticos orgánicos. Se pueden emplear resinas naturales como copal, kauri, goma dammar, o bien resinas sintéticas como las de indeno-cumarona. Para emplearlo en la toma de impresiones, el compuesto de modelar debe ser capaz de alcanzar una plasticidad adecuada a una temperatura no mucho más elevada que la bucal. Se considera apropiada una temperatura de 45º C que aleja la posibilidad de producir daños en los tejidos bucales, y el producto es satisfactorio como para copiar detalles si puede experimentar un elevado “escurrimiento” o flow (deformación permanente producida por la acción durante una carga durante un tiempo), que indica alta plasticidad.

Por otro lado, el mismo material debe alcanzar suficiente “solidez” (posibilidad de mantener su configuración sin deformarse de manera significativa) a una temperatura no inferior a la bucal (37º C). Sólo así puede ser retirado copiando, sin deformación, las zonas de interés. Por ello, el producto solo es considerado satisfactorio si a 37º C tiene reducidos valores de “escurrimiento” o flow, ya que ello indica escasa plasticidad y escasa posibilidad de deformación.

Como puede notarse, el mismo material debe cambiar de modo muy significativo en sus propiedades con un cambio relativamente pequeño de temperatura, 8 grados centígrados (45-37º C).

Esta característica se alcanza incorporando en la composición una sustancia que si está en estado líquido actúa como plastificante. Recuérdese que, en los materiales orgánicos, un plastificante es una sustancia que, ubicándose entre las moléculas, impide o disminuye la posibilidad de atracción entre ellas. Así es posible que se movilicen con cierta facilidad permitiendo la fácil deformación permanente del material ante tensiones relativamente bajas.

El componente empleado con esa finalidad en el compuesto de modelar es el ácido esteá-
rico comercial (químicamente, una mezcla de ácidos esteárico, palmítico y oléico), que es incorporado en una proporción de alrededor del 3 % al 5 %. Esta sustancia se funde (se hace líquida) a temperaturas de alrededor de 40º C.

La temperatura exacta depende de la cantidad relativa de cada uno de dichos ácidos (por ejemplo, a mayor proporción de oléico, menor temperatura de fusión).

En el uso odontológico, cuando se calienta el material, se produce la fusión del ácido esteárico comercial y se obtiene alta plasticidad (alto escurrimiento) a la temperatura suficiente para llevarlo a la boca de un paciente y tomar la impresión (45º C). Por enfriamiento posterior, hasta la temperatura bucal (37º C), ese mismo ácido se solidifica.

Al hacerlo, pierde la posibilidad de actuar como plastificante y el compuesto pierde sustancialmente su plasticidad (la posibilidad de escurrimiento se reduce a una mínima expresión. Este interesante mecanismo permite el empleo del material, pues es el responsable de la ya mencionada transformación de propiedades entre 45º C y 37º C.
La composición del compuesto de modelar se completa con algún relleno basado en talco, esteatita o tiza francesa o tierra de diatomeas, que representan entre el 40 % y el 50 % de la masa total. Estos rellenos mejoran la viscosidad del material a temperaturas superiores a la de la cavidad bucal y su rigidez a bajas temperaturas.

Por último, se incorporan pigmentos o colorantes que en algunos productos comerciales permiten indicar distintas temperaturas de ablandamiento. Por lo general, las tabletas de compuesto son de color marrón oscuro o rojo oscuro y las barritas o lápices, que suelen ablandarse a menor temperatura, son de color verde.

• Manipulación. Para tomar la impresión de un maxilar desdentado con compuesto para modelar, se usa la presentación en tabletas y una cubeta lisa de tamaño y forma adecuados al maxilar a impresionar. El compuesto se coloca en un recipiente con agua a alrededor de 65º C (mantenida preferentemente a esa temperatura por medio de un termostato regulador). Es conveniente que la superficie interna está recubierta con un lienzo para evitar que el material, al ablandarse, se pegue a él.

Se colocan una o más tabletas de material y, por acción de la temperatura, el compuesto se ablanda (efecto del ácido esteárico comercial que actúa como plastificante en esta condición). En este momento debe ser “amasado”, para homogeneizar la temperatura en todo el material, ya que de no hacerlo así y por su baja difusividad térmica determinada por su naturaleza orgánica tardaría mucho en lograrse uniformidad en la plasticidad alcanzada.

La masa plástica así obtenida se coloca en la cubeta seleccionada, que es conveniente calentar en su superficie interna puesto que así se logra adherir el compuesto a ella.
Antes de llevar el conjunto a la cavidad bucal puede pasarse la superficie del compuesto rápidamente por el calor de la llama de un mechero para lograr brillo y lisura pero cuidando de no quemar el material. Luego se deja que el compuesto alcance alrededor de 45º, tolerables por los tejidos bucales (sólo hay que sumergirlo brevemente en agua), y entonces se impresiona llevando la cubeta, se presiona sobre ella para que el material fluya y copie la zona de interés y, manteniéndola firmemente en posición, se espera hasta que “endurezca” al alcanzar la temperatura bucal y pueda ser retirado.

Debe tenerse presente que las partes más externas, las que están en el borde de la cubeta, se endurecerán antes que las zonas que estén en contacto con la mucosa, por lo que es aconsejable aguardar un tiempo antes de proceder al retiro de la impresión. Cuando se utilizan barritas o lápices de compuesto, éstos se ablandarán a la flama de un mechero. El procedimiento debe hacerse con sumo cuidado, tratando de no sobrecalentar el material para evitar la ignición o la volatilización de sus componentes. El compuesto en barritas suele utilizarse para corregir una impresión ya tomada con compuesto en tabletas
o para impresionar la inserción de frenillos y haces musculares que se encuentran en el maxilar superior o en la mandíbula.

Una vez tomada la impresión, deberá ser descontaminada, sumergiéndola durante 10 a 15 minutos en una solución de hipoclorito, o de yodopovidona, o de glutaraldehido.
La obtención del modelo debe hacerse lo más rápidamente posible después de estas operaciones. Como el compuesto debió ser presionado para que copie detalles y se debió mantener bajo presión durante su transformación (solidificación del plastificante= ácido esteáricol), quedan en su estructura tensiones mecánicas “congeladas”. El tiempo hace que dichas tensiones se liberen produciendo una distorsión (modificación en la forma) en la impresión. El resultado es la obtención de una reproducción sin la exactitud dimensional requerida.

Pasta cinquenólica

Esta pasta constituye una aplicación de la mezcla del óxido de cinc con el eugenol para poder tomar una impresión. Mediante el agregado de distintas sustancias, se logra un material de plasticidad apropiada para tomar una impresión, capaz de endurecerse mediante una reacción de fraguado, y de excelente estabilidad dimensional y reproducción de detalles. Su presentación comercial es en dos pastas de colores contrastantes para facilitar el control de la obtención de una mezcla uniforme entre ambas, envasadas en otros tantos tubos colapsables. Una de las pastas contie-ne el óxido de cinc que, al ser un polvo, contiene aceites para lograr una pasta , denominada pasta “base”. Es habitual también incorporar también en esta pasta una resina (resina hidrogenada, por lo general) para mejorar sus cualidades de manipulación y propiedades.

La otra pasta contiene eugenol que, al ser líquido, requiere la incorporación de rellenos (sílice) para lograr una pasta. Ésta suele denominarse aceleradora o reactora y también es común que incluya otras sustancias como aceites minerales y vegetales, bálsamos para disminuir el efecto irritante del eugenol sobre la mucosa bucal y resinas. Ambas pastas pueden incluir estas resinas, para mejorar las cualidades de manipulación y propiedades. Como la reacción de endurecimiento es lenta, se incorpora, por lo general en la pasta reactora, un acelerador, que puede ser cloruro de magnesio o cloruro de calcio, o bien acetato de zinc.

• Manipulación y reacción de endurecimiento. Para tomar una impresión con pasta cinquenólica es necesario recordar que este material se debe utilizar en espesores delgados. Ello se logra a través de la reimpresión de una impresión tomada con compuesto para modelar o mediante el uso de una cubeta individual. Ésta se fabrica sobre un modelo del caso a impresionar, convenientemente ajustada o espaciada para el espesor de material apropiado.

De todos modos, se dispensan longitudes iguales de ambas pastas sobre una loseta de vidrio o mejor sobre un bloque de papel no absorbente (evitando así la necesidad de limpieza posterior de la loseta). El fabricante calibra el diámetro del orificio de salida de los envases (tubos) para que, con esas longitudes iguales, se obtenga la relación entre los componentes más apropiada para el logro de la velocidad de reacción y propiedades finales más convenientes.

La mezcla se realiza vigorosamente con una espátula alrededor de un minuto hasta obtener una masa de consistencia fluida y de color uniforme (sin vetas de una pasta sobre la otra).
Inmediatamente se lleva la mezcla a la cubeta individual o sobre la impresión previa de compuesto y se toma la impresión, manteniéndola bajo ligera presión en la cavidad bucal hasta que se haya producido el endurecimiento o fraguado del material. Luego se procede a su retiro, posterior descontaminación por los medios habituales y confección del modelo o vaciado.

El tiempo de fraguado constituye una importante propiedad del material. Se consideran dos tiempos de fraguado: uno inicial, de 3 a 6 minutos o tiempo de trabajo, durante el cual se prepara la mezcla, se lleva a la cubeta y se impresiona, y un tiempo de fraguado final que no debe exceder los diez minutos, tras el cual la impresión se retira de la cavidad bucal.
El tiempo de fraguado lo regula el fabricante, al incorporar aceleradores y/o retardadores a las pastas. Sin embargo, el operador puede modificarlo con el agregado de una gota de agua o de alcohol etílico, que actúan acelerando la reacción, o bien mediante el agregado de vaselina o algún aceite, que retardan la reacción. Pero, la manera más sencilla y práctica de acelerar o prolongar el tiempo de fraguado es calentando o enfriando la superficie de mezcla (loseta). La segunda opción es de utilidad en ambientes de elevada humedad y/o temperatura ambiental aunque debe cuidarse de no llevarla por debajo del “punto de rocío” , ya que en ese caso la condensación de humedad y su incorporación a la mezcla provoca aceleración del fraguado.

La pasta cinquenólica se considera un material para impresiones de adecuada estabilidad dimensional. Por tratarse de un material que se endurece a través de una reacción ácido-base, puede experimentar a lo sumo una leve contracción (0,1%) que se considera despreciable. De todas maneras, conviene realizar el modelo (vaciado) dentro de la primera hora de tomada la impresión, por los eventuales cambios dimensionales que puedan experimentar el compuesto para modelar sobre el que se reimpresionó o el material de la cubeta individual.

La separación del modelo de yeso de la impresión con pasta cinquenólica debe realizarse sumergiendo todo en agua caliente durante unos minutos, para que se ablande la resina que tiene incorporada la pasta y ésta pueda separarse del yeso con facilidad.
El eugenol que contiene este material suele producir irritaciones y reacciones alérgicas en
algunos pacientes, así como sensaciones desagradables por su olor y sabor. Por eso, en algunos productos comerciales, el eugenol es reemplazado por otros agentes capaces de lograr la formación de una pasta fraguable. Algunos ácidos grasos producen una reacción de saponificación con el óxido de cinc, lo que da una masa fraguable (jabón insoluble).
La pasta cinquenólica es un material para impresiones rígido y fraguable, de naturaleza cerámica, que debe utilizarse en pequeños espesores y que proporciona impresiones de excelente fidelidad de reproducción y estabilidad dimensional.

Yeso para impresiones

El yeso que se utiliza en modelos, rara vez se utiliza para impresiones. Quizás en algunas técnicas de prótesis puede ser empleado y su uso puede asemejarse al de la pasta cinquenólica. Se trata de un material cerámico, iónico y policristalino, basado en sulfato de calcio hemihidratado, que al mezclarse con agua se transforma en una masa fraguada de sulfato de calcio dihidratado. En el yeso para impresiones el fabricante suele incorporar aceleradores del tiempo de fraguado, antiexpansivos y aditivos para mejorar el color y el sabor.

También se le incorporan sustancias, como el talco, para disminuir la resistencia. Esto es necesario para poder fracturar la impresión cuando hay que retirarla de zonas retentivas. La fragilidad típica del yeso (como de todos los materiales cerámicos) permite “reconstruir” la impresión uniendo los trozos que se habrán fracturado sin deformación permanente. Obviamente, esta técnica es engorrosa y no se justifica hoy al disponerse de los materiales “elásticos” para impresión.

Debe tenerse presente que es necesario usar algún medio separador cuando una impresión de yeso va a ser llenada (vaciado) con yeso, para evitar la unión de ambos materiales.
Como material para impresiones, el yeso debe considerarse un material cerámico rígido y fraguable, de buena fidelidad de reproducción y buena estabilidad dimensional.
Estos materiales como se mencionó al principio son poco utilizados en la actualidad.

 

 

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