La salud mental y factores determinantes

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Por el Dr. Enrique Chávez-León
Coordinador de Posgrado de la Facultad de Psicología
de la Universidad Anáhuac México. Secretario de la Región México,
Centroamérica y el Caribe de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL).

La depresión y el consumo de alcohol y/o drogas son la principal causa de suicidio, y los eventos estresantes sus desencadenantes.

La salud mental es un estado de bienestar en el que la persona se realiza, es capaz de enfrentar al estrés normal, trabajar productivamente y contribuir con la comunidad; su promoción, protección y restablecimiento deben ser los objetivos de las personas, comunidades y de nuestra sociedad. No puede haber salud sin salud mental, pues la salud mental es un componente integral y esencial de la salud.

Dado que la salud mental está determinada por factores socioeconómicos, biológicos y medioambientales, la lista de factores que pueden obstaculizarla es larga: la ausencia de apoyo social y familiar, los cambios sociales rápidos, el estrés laboral, la discriminación y exclusión social, la violencia social, de género e intrafamiliar, la mala salud física, así como características de personalidad y psicológicas que hacen a la persona más vulnerable a los trastornos mentales (OMS, 2018).

Las personas pueden desarrollar trastornos mentales: 1) Por la interacción de la predisposición genética (heredabilidad) con las situaciones de estrés, por ejemplo, la depresión y los trastornos de ansiedad. 2) Por efecto del estrés, como ocurre en el trastorno de estrés postraumático. 3) Por consumo de alcohol y/o drogas. 4) Por efecto de las enfermedades médicas que a través de sustancias como las citoquinas o por afectación directa del sistema nervioso central pueden generar trastornos mentales.

¿Cuál es la salud mental de la población mundial? Mediante el análisis de los resultados de 155 estudios realizados en 59 países se sabe que un 20 % de la población mundial ha tenido un trastorno mental en el último año y casi el 30 % lo padecerá a lo largo de su vida (Steel, et al. 2014). En la Encuesta Mundial de Salud Mental, realizada en 17 países se encuentran cifras que señalan que un 18 a 55 % padecerá una enfermedad mental a lo largo de su vida (Kessler, et al. 2007).

¿Cuál es la salud mental de la población mexicana? En la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México, se observó que el 28.6 % de la población presentó alguno de los 23 trastornos de la Clasificación Internacional de las Enfermedades, alguna vez en su vida; el 13.9 % lo reportó en los últimos 12 meses y el 5.8 % en los últimos 30 días. Los trastornos más frecuentes fueron los de ansiedad (14.3 % alguna vez en la vida), seguidos por los trastornos de uso de sustancias (9.2 %) y los trastornos afectivos (9.1 %). La edad promedio en que inician estos trastornos es de 21 años. El trastorno de ansiedad social (fobia social), la agorafobia y la dependencia a drogas ocurren habitualmente en la adolescencia y los trastornos de ansiedad y la depresión en la edad adulta joven (Medina-Mora, et al. 2003).

Hasta un 39 % de los adolescentes mexicanos presentan algún trastorno mental, principalmente trastornos por consumo de alcohol y/o drogas (24.5 %), de conducta (14.2%), del estado de ánimo (incluyendo la depresión, 14 %), de ansiedad (7 %) y con menor frecuencia trastornos de la alimentación.

Se ha demostrado que tener un trastorno mental aumenta hasta 12 veces el riesgo de suicidio.

El alcoholismo (18.3 % de los adolescentes principalmente varones) y la depresión (12.9 % de los adolescentes especialmente mujeres) son los principales trastornos mentales presentes en esta época de la vida (Benjet, et al. 2016).

Los trastornos mentales se asocian frecuentemente al suicidio: en los varones los trastornos por consumo de alcohol y drogas y en las mujeres la depresión mayor y los trastornos de ansiedad (Medina-Mora, 2014).

Tres temas importantes para la salud mental: La depresión, el suicidio y el consumo de alcohol y drogas. La depresión debe considerarse como una enfermedad recurrente. La mitad de las personas que han tenido un primer episodio depresivo vuelven a tener otros posteriormente; un segundo episodio incrementa el riesgo un 70 % y un tercero más de 90 %. Aunque en la depresión participa la herencia su contribución es sólo del 40 %. El estrés y los eventos ambientales negativos son los desencadenantes de la depresión; el estrés ocasiona que se exprese la información genética de la depresión. Los eventos tempranos de la vida también contribuyen en la aparición de la depresión. Las personas que de niños sufrieron bullying, tienen mayor riesgo de sufrir depresión y trastornos de ansiedad en la edad adulta; también tienen mayor ideación y planeación suicida. El riesgo es mayor en las mujeres y en los casos de mayor frecuencia de bullying durante la niñez (Klomek, et al.2015).

Dado que la influencia genética no es determinante en la aparición de la depresión, reducir la pobreza, la violencia, el aislamiento social (estigma y discriminación) y mejorar la calidad de vida, la integración y la cohesión social, las oportunidades educativas y laborales, el apoyo familiar y las prácticas de crianza positivas, así como la creación de leyes a favor de ambientes sanos de trabajo y de los derechos humanos tendrían un efecto protector de la salud mental de los mexicanos (Benjet y Scott, 2016).

En México, las tres principales causas de muerte en adolescentes y adultos jóvenes son: muertes violentas, muertes por accidentes y en tercer lugar muertes debidas a suicidio.

El suicidio se considera un problema grave de salud pública. México hasta el año 2013 tenía una tasa muy baja (menos de 5 por 100 mil) de suicidio. A partir del año 2014, la tasa de suicidio aumentó en México de 3.5 por cada cien mil habitantes a 5.2. Los varones son quienes más frecuentemente se suicidan (80.2 %).

El 16 % de las personas con depresión ha tenido un intento suicida a lo largo de la vida y 60 a 70 % de los individuos que se suicidan sufren de depresión. Cuando la depresión y el consumo de sustancias coexisten el riesgo se eleva hasta un 80 %.

El uso diario de cannabis, en especial durante la adolescencia aumenta entre 6 y 8 veces los intentos suicidas y el consumo semanal en varones condiciona ideación suicida.

Los jóvenes con problemas de conducta asociados a uso de drogas tienen entre dos y nueve veces más riesgo de morir debido a homicidio, suicidio, accidentes vehiculares, problemas médicos y sobredosis (Border, et al. 2018).

La FDA aprobó el pasado junio, el uso de cannabinoides para niños a partir de los dos años como tratamiento de dos formas raras de epilepsia: el síndrome de Dravet y el de Lennox-Gastaut. La FDA señala que las posibles complicaciones son depresión, ataques de pánico ei de ación o conducta suicida.

La asociación del uso del cannabis con la esquizofrenia, la forma de psicosis más frecuente en la población, se ha establecido a través de tres mecanismos: 1) El consumo de cannabis induce o adelanta su aparición. 2) La esquizofrenia se complica con el uso del cannabis (trastorno dual). 3) La esquizofrenia comparte factores genéticos y ambientales con el trastorno por consumo de sustancias. La heredabilidad de la esquizofrenia es de
80 % aproximadamente y la de las drogas oscila entre 11 y 84 % (Hiemstra, et al. 2018).

En México el problema más frecuente de adicciones, no incluyendo al tabaco, es el trastorno por consumo de alcohol (abuso y dependencia) que ha aumentado, sobre todo en las mujeres, en donde progresa más rápidamente que en los varones.

Promoción de la salud mental. Crear entornos y condiciones de vida que propicien la salud mental requiere una serie de acciones que permitan  adoptar y mantener formas de vida saludables.

La salud mental requiere: a) atender las necesidades de salud y nutrición del niño, protegerlo de amenazas, estimular su aprendizaje y contar con personas cercana a él que le brinden apoyo emocional; b) mejorar el acceso a la educación de las mujeres para conseguir su independencia económica; c) brindar apoyo social a las personas en su vejez; d) establecer programas de protección para personas vulnerables (indígenas, migrantes y sobrevivientes de desastres), de promoción de salud mental en las escuelas y en el trabajo, de mejoría de las viviendas, de prevención de la violencia (menor disponibilidad de alcohol y acceso a armas), en contra de la discriminación y de desarrollo comunitario; e) reducir la pobreza y f) promover los derechos, las oportunidades y la atención de las personas con trastornos mentales (OMS, 2018).

Referencias bibliográficas

  1. Aboujaoude E. Rising suicide rates: an under- recognized role for the Internet. World Psychiatry 2016; 15: 225- 227.
  2. Benjet C, Borges G, Mendez E, et al. Eight year incidence of psychiatric disorders and service use from adolescence to early adulthood: longitudinal follow up of the Mexican Adolescent Mental Health Survey. Eur Child Adolesc Psychiatry. 2016; 25:163-173.
  3. Bolhuis K, Kushner SA, Yalniz S, et al. Maternal and paternal cannabis use during pregnancy and the risk of psychotic- like experiences in the offspring. Schizoph Res. 2018.
  4. Border R, Corley RP, Brown SA, et al. Independent predictors of mortality in adolescents ascertained for conduct disorder and substance use problems, their siblings and community controls. Addiction 2018. Doi: org/10.1111/add.14366.
  5. Hiemstra M,Nelemans SA, Branje S, et al. Genetic vulnerability to schizophrenia is associated with cannabis use pattern during adolescence. Drug Alcohol Depend. 2018; 190: 143- 150.
  6. Kessler RC, Angermeyer M, Anthony JC, et al. Lifetime prevalence and age-of-onset distributions of mental disorders in the World Health Organization’s World Mental Health Survey Initiative. World Psychiatry. 2007;6(3):168-176.
  7. Klomek AB, Sourander A, Elonheimo H. Bullying by peers in childhood and effects on psychopathology, suicidality, and criminality in adulthood. Lancet Psychiatry. 2015; 31:930-941.
  8. Medina-Mora ME, Amador Buenabad NG. Las enfermedades psiquiátricas: México en el contexto internacional. En Cano- Soriano L, Medina- Mora Icaza ME, Corona- Vázquez T. Enfermedades neurológicas y psiquiátricas y sus determinantes sociales: Experiencias de trabajo Social en el campo de la investigación e intervención colaborativa. México, DF: UNAM; 2014, pp. 26- 42.
  9. Organización Mundial de la Salud. Salud mental: fortalecer nuestra respuesta. http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response. Consultado el 13 de agosto de 2018.
  10. Sagara KA, Lambrosa AM, Dahlgrena MK, et al. Made from concentrate? A national web survey assessing dab use in the United State. Drug Alcohol Depend. 2018; 190: 133- 142.
  11. Silins E, Horwood J, Patton GC, et al. Young adult sequelae of adolescent cannabis use: an integrative analysis. Lancet Psychiatry 2014; 1: 286–293.
  12. Steel Z, Marnane C, Iranpour C, et al. The global prevalence of common mental disorders: a systematic review and meta-analysis 1980–2013.Int J Epidemiol. 2014;43(2):476-493.

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