Meningitis por meningococo, identificación, prevención y tratamiento

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Por la Dra. Carmen Espinosa Sotero
Infectóloga Pediatra. Jefa de Unidad de Hospitalización
del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”.

La meningitis ocasionada por meningococo es de baja incidencia en México; sin embargo, es importante que se fomente la prevención porque es una enfermedad devastadora que podría causar la muerte en un plazo de 24 a 48 horas de evolución o tener secuelas severas que impacten en la calidad de vida del paciente.

Incluso con un diagnóstico y tratamiento rápido, aproximadamente entre el 10 y 20 % de los pacientes con meningitis bacteriana morirán entre 24 y 48 horas después de la aparición de los síntomas, y entre el 10 y el 30 % sufrirán daños permanentes y discapacidad.

La población más afectada son los niños menores de dos años y los adolescentes de entre 10 y 19 años, aunque también puede presentarse en adultos. El periodo de incubación medio de la bacteria es de cuatro días, pero puede oscilar entre dos y 10 días.

La meningitis meningocócica es una infección bacteriana grave de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, causada por la bacteria Neisseria meningitidis, la cual se transmite de persona a persona a través de gotitas de las secreciones respiratorias o de la garganta en actividades diarias como besar, estor-nudar, toser, estrechar la mano, emplear cubiertos o vajillas de personas infectadas y viajar a zonas en donde la enfermedad es más frecuente.

De igual manera, se transmite por hacinamiento, es decir, en personas que conviven en campamentos, centros militares, personal de salud, internados, residencias universitarias, grupos de refugiados y migrantes, así como en guarderías. Se ha identificado que cuando hay un caso de enfermedad por meningococo en un niño, el peligro de que uno de sus hermanos se infecte es de 2 a 3 %.

Otros factores de riesgo son el tabaquismo, deficiencias inmunológicas (enfermedades persistentes como VIH), y cirugía para extirpar el bazo (como en el caso de los pacientes con trombocitopenia primaria). De igual manera, se relaciona a los viajeros, ya que hay un cinturón de la meningitis, que es donde se presenta el 70 % de los casos en el mundo, el cual está constituido por 11 países africanos, en los cuales se presentan brotes.

La N. meningitidis es una bacteria gramnegativa que solo afecta al ser humano, no hay reservorios animales. Se han identificado seis serogrupos de esta bacteria (A, B, C, W, X e Y) que pueden ocasionar epidemias, pero en especial son cuatro las que afectan en su mayoría en México (A, C, W e Y).

Esta bacteria es dinámica porque un serotipo puede afectar en el Norte del país y otro diferente en el Centro. Durante 2017, la enfermedad se presentó en estados como Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Sonora, Veracruz y Ciudad de México. Sin embargo, es importante aclarar que la enfermedad presenta brotes que ocurren cada ocho o 10 años, y en nuestro país el último se manifestó en 2010.

Los síntomas de la meningitis por meningococo incluyen: fiebre, cefalea que no disminuye con el uso de analgésicos, confusión, cuello rígido que también puede estar acompañado de náusea, vómito, fotosensibilidad, llanto agudo, abombamiento de la fontanela e irritabilidad en los bebés.

Se estima que un 10 a 20 % de la población es portadora de N. meningitidis y estar asintomático, pero sí ser un agente transmisor de la bacteria. Se calcula que menos del 2 % de los niños menores de cinco años de edad son portadores asintomáticos. En el caso de los adolescentes y adultos el porcentaje oscila entre los 20 y 25 %.

El diagnóstico diferencial debe establecerse mediante la exploración física, seguida de una punción lumbar para obtener líquido cefalorraquídeo (LCR), al cual se le hace una tinción para detectar la presencia de la bacteria
N. meningitidis.

El diagnóstico es confirmado mediante el cultivo positivo de sangre o del LCR, o las pruebas de aglutinación o PCR. Lamentablemente, muchas veces la meningitis por meningococo puede confundirse con influenza o dengue, entre otros padecimientos.

La enfermedad meningocócica debe considerarse como una urgencia médica por lo que hay que ingresar a lpaciente en terapia intensiva de un hospital en donde se le administran antibióticos. En un neonato, el esquema de tratamiento es diferente con respecto al administrado a niños de más de un mes de nacido o de adultos. Se pueden utilizar diferentes antibióticos, como la ampicilina, ceftriaxona y vancomicina.

Se han reportado cepas hipervirulentas y de acuerdo con la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, en 2017 se observó un incremento que duplica el número de casos con meningitis meningocócica con respecto a 2016, lo que significa que hay que reforzar la vacunación en grupos de riesgo.

La Red de Vigilancia Activa de Meningitis realizó un estudio durante tres años en menores de 16 años en donde se determinó que de todos los casos de meningitis reportados, el 64 % fueron ocasionados por bacterias, siendo el meningococo la más frecuente, con una presencia de 33 % de los casos. El grupo más afectado fue el de menores de dos años.

Los datos en nuestro país no son del todo precisos debido a que existe un subregistro porque no todos los casos de la enfermedad por meningococo se notifican y no todos los diagnósticos pueden confirmarse.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN. Existen varias vacunas que permiten prevenir la enfermedad: una contra los meningococos del grupo A, vacunas conjugadas contra el grupo C, vacunas tetravalentes (grupos A, C, W e Y) y las elaboradas con base en polisacáridos meningocócicos, como lo reporta la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En México está disponible la vacuna que ofrece protección contra cuatro serotipos de la enfermedad meningocócica desde hace tres o cuatro años, el esquema de vacunación es sencillo, se puede aplicar a partir de los nueve meses y al año le correspondería la siguiente dosis. Los niños mayores de dos años y adultos de hasta 55 años requieren una
sola dosis de la vacuna, también se recomienda en paciente que tienen inmunodeficiencias, personas entre 25 y 44 años. La vacuna tiene eficacia de casi el 100 % y puede disminuir los estados de portador y evitar los contagios.

Por último, es importante dar profilaxis a las personas que han estado en contacto con un paciente con enfermedad meningocócica y recordar que la bacteria no sobrevive a la desecación por más de 30 minutos.

Referencias bibliográficas

  1. Wilhelm Jan y VilleNa, Rodolfo, Historia y epidemiología del meningococo, p.536, Disponible en: http://www.scielo.cl/pdf/rcp/v83n6/art02.pdf iii
  2. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs141/es/
  3. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/215342/3_Reporte_de_marzo_de_2017.pdf
  4. www.comomeningitis.org/world-meningitis-day/wmd-2018

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