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IDENTIFICAN NUEVO MECANISMO DE CONTROL DE LA INFLAMACIÓN

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) han descubierto un nuevo mecanismo de control de la inflamación que permite manejar el daño asociado a la respuesta inmunitaria.

“Los neutrófilos son las primeras células inmunitarias que llegan al foco infeccioso o inflamatorio, con el objetivo de eliminar la agresión. Sin embargo, son muy destructores y no actúan únicamente sobre la infección, sino también sobre el tejido al que llegan”, explica David Sancho, que dirige el laboratorio de Inmunobiología del CNIC que ha realizado el estudio.

Este trabajo ha identificado que las células dendríticas, además de ser esenciales para dirigir la respuesta específica de los linfocitos T, también pueden controlar la infiltración de los neutrófilos en los tejidos y atenuar así la inflamación para evitar un daño excesivo en los tejidos.

La investigación se ha realizado en modelos de ratón, único sistema que reproduce la complejidad de las infecciones y procesos inflamatorios estudiados, y permite entender mejor cómo se regulan respuestas inmunopatológicas (dañinas) generadas por nuestras propias defensas.

Las células dendríticas, señala Carlos del Fresno, primer autor del artículo, “producen factores que atraen a los neutrófilos al foco inflamatorio, como es el caso de la quimioquina Mip-2. Y, al mismo tiempo, estas células dendríticas también expresan en su superficie un receptor llamado DNGR-1, capaz de reconocer el daño en los tejidos.

“Así, cuando DNGR-1 detecta dicha lesión, no detiene la capacidad de las células dendríticas de producir Mip-2 y, por tanto, reduce la llegada de neutrófilos al órgano dañado. De esta forma se evita que se genere una lesión mayor, que puede llegar incluso a comprometer la integridad del organismo”.

Entender cómo funciona la regulación del sistema inmunitario, tanto en su lado positivo de lucha contra la infección o el cáncer o favoreciendo la reparación de tejidos, como en su lado negativo en el que puede provocar exceso de daño inflamatorio durante una infección, reacción alérgica o enfermedad autoinmune es muy importante.

Este conocimiento podría aplicarse a enfermedades en las que la llegada masiva de neutrófilos contribuye al desarrollo de la patología, por ejemplo, de un infarto de miocardio.

REPORTE DE CÓMO MEJORAR LA SALUD MENTAL

Un reciente estudio liderado por el IS Global, señala que las personas que se desplazan a diario a través de entornos naturales reportan una mejor salud mental.

Esta es la conclusión principal de una investigación basada en cuestionarios respondidos por cerca de 3,600 participantes de cuatro ciudades europeas y publicada en Environment International.

El trabajo se llevó a cabo en el marco del proyecto PHENOTYPE, sobre los efectos positivos para la salud del medio ambiente natural al aire libre en poblaciones. El análisis mostró que los encuestados que viajaban diariamente a través de entornos naturales tenían en promedio una puntuación de salud mental de 2.74 puntos más que las que viajaban con menos frecuencia a través de entornos naturales.

Esta asociación fue aún más fuerte entre las personas que declararon practicar el transporte activo (es decir, caminar o ir en bicicleta).

Otros resultados mostraron que había más personas que practicaban el transporte activo entre las que declaraban viajar diariamente a través de entornos naturales. Sin embargo, la calidad de los entornos naturales en los que se daban los desplazamientos no influyó en los resultados.

“Por estudios experimentales anteriores, sabíamos que practicar actividad física en entornos naturales puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y la restauración mental, comparado con una actividad equivalente realizada en entornos urbanos. Aunque este trabajo es el primero de su tipo del que tenemos constancia y, por lo tanto, se necesitarán más investigaciones, nuestros datos muestran que el mero acto de desplazarse a través de estos espacios naturales puede tener un efecto positivo en la salud mental”, afirma Wilma Zijlema, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio.

“La salud mental y la inactividad física son dos de los principales problemas de salud pública asociados con la vida en entornos urbanos. El diseño urbano podría ser una herramienta poderosa para enfrentar estos desafíos y crear ciudades más saludables. Una forma de hacerlo sería invertir en rutas de transporte naturales para ir en bicicle-
ta y caminar”, concluye Mark Nieuwenhuijsen, coordinador de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal y último autor del estudio.

CONTROL DE FÓSFORO EN PACIENTES CON INSUFICIENCIA RENAL

La hormona FGF23 (factor de crecimiento fibroblástico 23) se genera en el hueso para comunicar al riñón que debe excretar el exceso de fósforo que el hueso está detectando. Su función principal es la comunicación hueso-riñón para eliminar fósforo, pero cuando se trata a una persona con insuficiencia renal en la que los riñones no funcionan y la capacidad de excreción está muy dañada, el riñón que no funciona tampoco es capaz de obedecer al FGF23.

Sin embargo, el hueso sigue produciendo esta hormona porque no detecta que el riñón ha dejado de funcionar, y el resultado final es una acumulación de esta hormona FGF23 en sangre y esto provoca efectos indeseables sobre otros órganos. Por ejemplo, con altas cantidades de esta hormona se afecta el sistema cardiovascular, el corazón se hipertrofia, y esto hace que aumente el riesgo de mortalidad.

Por esta razón, un grupo de investigación se han centrado en cómo hacer descender los niveles de FGF23 (Rodelo-Haad C, et al. PLoS One. 2018). Tras un estudio clínico en 21 pacientes en tratamiento de diálisis durante 40 semanas se pudo comprobar cómo aplicando una dieta reducida en fósforo y una medicación basada en captadores de fósforo, que evitan que este sea absorbido en el cuerpo, el grupo de pacientes reveló la corrección de los altos niveles de fósforo y produjo una disminución notable de la hormona FGF23. Por tanto, el esfuerzo de bajar los niveles de fósforo serviría para disminuir la concentración de FGF23 y aminorar el riesgo de problemas de circulación y del corazón.

Otro avance derivado de esta investigación es la diferenciación de dos partes de la hormona: FGF23 intacta (iFGF23) y FGF23 c terminal (c-FGF23). En esta investigación, que incluye a 150 enfermos, se considera por un lado a la hormona completa (intacta) y por otro a las partes resultantes de una fragmentación (c-terminal), ya que la cantidad final de estas dependerá de factores específicos.

Si bien el fósforo es el responsable de más del 60 % de los valores de la molécula en ambos casos, para la hormona intacta sus determinantes son el fósforo y el calcio en sangre, mientras que para la c-terminal el tiempo que el paciente ha permanecido en diálisis y la inflamación son factores que aumentan su concentración. Una vez comprobado que con medicación y dieta baja en fósforo, las personas que adolecen de insuficiencia renal consiguen disminuir los valores de FGF23 en su cuerpo, solo queda estudiar cómo a largo plazo esta reducción aumenta la esperanza de vida.

DM1 Y EL PAPEL DE LA MICROBIOTA INTESTINAL

Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) han descubierto que la microbiota intestinal en niños con diabetes tipo 1 (DM1) es diferente a la de los niños sanos. El hallazgo, ha sido publicado en la revista Diabetes Care.

La metodología se basó en el análisis del perfil de microbiota intestinal, su capacidad funcional, la inflamación y la permeabilidad intestinal en 15 niños con diabetes 1, 15 niños con MODY2 (un tipo de diabetes monogénica de causa no autoinmune) y 13 en niños sanos.
«Aunque estudios anteriores ya habían relacionado la microbiota con la génesis de algunas enfermedades autoinmunes, y también con el control glucémico, en esta ocasión los niños con DM1 presentaron un perfil de microbiota intestinal con una menor diversidad y con una mayor proporción de bacterias proinflamatorias», explica Queipo Ortuño, investigadora líder por parte del Servicio de Endocrinología del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga.
«Además, se asoció con una alteración de la integridad de la barrera intestinal y con un aumento de la inflamación de bajo grado y de la respuesta autoinmune comparados con los niños con MODY y con niños sanos», añade.

La microbiota intestinal constituye un complejo ecosistema de organismos que desempeña una importante función en el estado de salud del ser humano. Tiene una función digestiva y contribuye a la síntesis de micronutrientes, a la absorción de electrolitos y minerales y a la digestión y absorción de determinadas sustancias indigeribles.

Por otro lado, también contribuye a la destrucción de toxinas y carcinógenos, evita la colonización por bacterias patógenas, contribuye al desarrollo del sistema inmune y modula el estado inflamatorio.

«En los últimos años hemos podido comprobar que la flora intestinal influye en la aparición de enfermedades metabólicas como obesidad, DM2, patologías inflamatorias y cardiovasculares y hasta en el riesgo de cáncer», apunta la especialista del CIBEROBN.
«Conocíamos, por tanto, la estrecha relación entre diabetes tipo 2, obesidad y cambios en la microbiota, pero este estudio relaciona en humanos cambios en la microbiota con la DM1», subraya Queipo.

«Lo más importante para las investigaciones futuras es plantear estudios longitudinales encaminados a evaluar si la modulación de la microbiota en pacientes con alto riesgo de desarrollar DM1 es capaz de modificar la historia natural de esta enfermedad autoinmune», concluye.

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