Osteoporosis y menopausia. Prevención y estrategias terapéuticas

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Tomar en cuenta antecedentes personales y familiares son fundamentales para poder incidir de manera oportuna, tanto como método preventivo, como en quienes ya han desarrollado el padecimiento.

Uno de los mayores avances en la medicina actual ha sido el reconocimiento de la osteoporosis como una verdadera epidemia. Se estima que más de 8 millones de mexicanas adultas cursan su menopausia con trastornos físicos y emocionales que afectan su vida y su salud, y una de cada tres mujeres mayores de 50 años presentan osteoporosis, siendo la menopausia uno de los principales factores de riesgo.

La doctora Mercedes Álvarez Goris, especialista gineco-obstetra señala que la menopausia se caracteriza por la disminución y cese de la producción de estrógenos. La reducción de estrógenos en el organismo femenino, provoca una serie de síntomas, que pueden ser de severidad leve o intensa, tales como: bochornos, insomnio, cambios de humor, ansiedad, incontinencia urinaria, resequedad vaginal, dolor en articulaciones y trastornos sexuales, así como la aparición de osteoporosis y padecimientos cardiovasculares que pueden comprometer el bienestar y la vida.

“Con la menopausia se acelera considerablemente la pérdida de masa ósea y en mujeres arriba de 50 años se estima que el 30 % presenta osteoporosis, incrementando el riesgo de fracturas decadera,muñecaycolumna”indicóladoctoraÁlvarezGoris.

Con el fin de evitar los trastornos asociados a la menopausia a corto, mediano y largo plazo, es importante resaltar que entre las terapias de reemplazo hormonal (TRH) se encuentra la terapia combinada, que incluye un estrógeno idéntico al producido naturalmente por el ovario (estradiol) y drospirenona, que ha demostrado ser el tratamiento óptimo para el alivio de las molestias ocasionadas por la menopausia, reducir el riesgo cardiovascular, osteoporosis y disminuir el índice fracturas e incapacidad.

Incluso, se aconseja el uso de una TRH desde que comienza el descenso en la producción de estrógeno, con el objetivo de fortalecer los huesos y reducir la pérdida de masa ósea; además, gracias a la combinación de dosis muy bajas de drospirenona y estradiol, se tiene un efecto benéfico en los lípidos, se contrarresta el aumento de peso al evitar la retención de líquidos y es un terapia amigable con la presión arterial.

Para concluir, la especialista destacó los beneficios de ciertos hábitos, tales como:

Ingesta de calcio y vitamina D, ya quea umentan la densidad mineral ósea.

Realizar ejercicio físico aeróbico regular, al menos 30 minutos diarios para mantener peso, y de 60 a 90 minutos diarios para reducirlo; esta actividad además mejora la presión arterial y mantiene concentraciones plasmáticas de glucosa y lípidos en parámetros deseables.

La osteoporosis debe considerarse como un verdadero problema de salud pública mundial, lo que justifica la implementación de medidas preventivas y terapéuticas eficaces.

Otros factores de riesgo. De acuerdo con el CENETEC se debe investigar factores de riesgo como: posmenopausia, menopausia temprana, edad >65 años, antecedente familiar de fractura de cadera antes de los 75 años, fractura vertebral por compresión, empleo de esteroides sistémicos mayor a 3 meses, uso de anticonvulsivos, índice de masa corporal <19 kg/m2 y patologías que cursan con pérdida de masa ósea.

Los factores de riesgo asociados con baja densidad mineral ósea (DMO) incluyen: sexo femenino, incremento en la edad, deficiencia de estrógenos, raza blanca, bajo peso e índice de masa corporal, tabaquismo e historia familiar de osteoporosis o fracturas.

Es relevante señalar que la menarquia tardía, menopausia temprana y niveles bajos de estrógenos se han asociado a baja densidad mineral ósea.

La DMO baja debe considerarse un factor de riesgo mayor en aquellos pacientes que tienen una fractura vertebral u otra fractura osteoporótica.

Por último, en hombres con osteoporosis se recomienda investigar causas secundarias como uso de esteroides, síndrome de Cushing, alcoholismo, tabaquismo, hipogonadismo primario o secundario, deficiencia en vitamina D y baja ingesta de calcio.

El tratamiento con esteroides esta considerado como un factor de riesgo para osteoporosis y fractura, principalmente cuando se administra por un periodo > a 3 meses y la dosis es mayor de 2.5 mg al día.

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