Parestesia de la lengua

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

La palabra parestesia se define como la sensación de quemadura o pinchazos que un individuo puede sentir en los brazos, manos, pies, y algunas otras partes del cuerpo. Esta percepción se presenta sin previo aviso, por lo general no causa dolor sino que se describe como un hormigueo o adormecimiento, como si algo caminara dentro de la piel o como una picazón. En algún momento de nuestras vidas todos hemos experimentado parestesia transitoria, es decir, la sensación de hormigueo, como en aquellas ocasiones cuando permanecemos sentados durante mucho tiempo con las piernas cruzadas o al quedarnos dormidos apoyados sobre un brazo doblado debajo de la cabeza. La parestesia sucede cuando se ejerce presión sostenida sobre un nervio y la sensación se desvanece rápidamente una vez que se alivia la presión. Existe también la parestesia crónica, considerada como síntoma de una enfermedad neurológica subyacente o el daño traumático de un nervio. Esta parestesia puede ser ocasionada por trastornos que afecten el sistema nervioso central, como un accidente cerebrovascular (ACV) y los ataques sistémicos transitorios (los mini-ACV), la esclerosis múltiple, la mielitis transversa o la encefalitis. Un tumor o lesión vascular que ocupa espacio y presiona el cerebro o la médula espinal también puede causar parestesia. Los síndromes de atrapamiento de nervios, como el síndrome del túnel carpiano, pueden dañar los nervios periféricos y causar parestesia acompañada de dolor. La evaluación diagnóstica se basa en la determinación del problema subyacente que cause las sensaciones parestésicas. La historia clínica, el examen físico y los exámenes de laboratorio son esenciales para poder efectuar el diagnóstico. Pueden solicitarse pruebas adicionales dependiendo de la causa sospechada de la parestesia.

A nivel odontológico puede ocasionarse parestesia lingual durante la extracción quirúrgica del tercer molar inferior, ya sea por lesiones del nervio lingual transitorias (entre el 2 % y el 10 %) o permanentes (por debajo del 0.5 %).

La extracción quirúrgica o por disección de los terceros molares retenidos o incluidos se lleva a cabo de manera rutinaria en la práctica odontológica, ya que estos dientes representan cerca del 35 % de las retenciones dentarias, es decir es frecuente su retención.

La parestesia del nervio lingual , es una complicación que puede ocurrir durante la cirugía para la remoción de dichos terceros molares. Se trata de una neuropatía con afectación sensitiva deficitaria, cuya incidencia varía significativamente desde un 2 % hasta un 10 % para las de carácter transitorio y por debajo del 0.5 % para las de tipo permanente, teniendo predilección por el sexo femenino. Representa una situación indeseable, de gran preocupación para el paciente y el dentista que realiza el procedimiento quirúrgico.

Anatomía

El nervio lingual, es una rama colateral del nervio maxilar inferior o mandibular del trigémino, se desprende de éste en la región infratemporal y sigue una trayectoria hacia delante y hacia adentro, describiendo una amplia curva de concavidad superior. En el primer tramo transcurre al lado del músculo pterigoideo interno o medial, paralelamente a sus fibras, estableciendo relación con el nervio alveolar inferior aunque queda siempre más medial y más anterior; cuando llega a nivel del tercer molar inferior, lo encontramos francamente adosado a la cortical interna de la mandíbula y a partir de este punto se va haciendo más medial y más superficial, y entra en la región sublingual supramilohioidea donde “va del brazo” con el conducto de Warthon; se acaba distribuyendo por los 2/3 anteriores de la lengua.

Etiología

El desenlace puede explicarse gracias a la íntima relación anatómica del nervio lingual con la cortical interna mandibular, lo cual favorece su lesión durante algunos tiempos del acto quirúrgico: incisión retromolar excesivamente lingualizada, ostectomía y la sección accidental durante la odontosección. Adicionalmente, en su etiología se han mencionado otros factores que hacen referencia a los procedimientos quirúrgicos prolongados, la inexperiencia del profesional, los errores diagnósticos derivados de falsas imáge-
nes radiográficas, el uso incorrecto de instrumentos para separar la cortical lingual del periostio, la inyección intraneural del anestésico y el daño producido por la aguja al pasar varias veces junto al tronco nervioso, el cual presenta una frecuencia que parece estar por debajo de 2 por mil.

Igualmente se ha reportado que después de la anestesia general puede observarse una amplia variedad de problemas de las vías aéreas superiores, desde un pequeño dolor en la garganta y resecamiento de la laringe hasta el compromiso del habla, ronquera y dificultades respiratorias. El uso de tapones grandes en la garganta durante un procedimiento de otorrinolaringología o de cirugía máxilofacial pueden ocasionar lesión directa de los nervios lingual e hipogloso.

La lesión del nervio lingual se observa con más frecuencia durante los procedimientos odontológicos. La aparición de esa lesión asociada con la laringoscopía – intubación endotraqueal es rara. Silva y colaboradores, relataron un adormecimiento de la lengua y la pérdida del sentido del gusto 24 horas después del término de la anestesia en un paciente obeso que no pudo ser intubado. Sin embargo la lesión del nervio lingual asimismo puede ocurrir en 48-72 horas, como también después de la anestesia y la recuperación.

Sintomatología

En la parestesia del nervio lingual, se presenta una detección y percepción anómala de estímulos desagradables. El paciente refiere síntomas que incluyen sensación de hormigueo, adormecimiento, quemazón o picor, tensión, frío o calor y en raros casos dolor en la zona de inervación. Se ha descrito hipogeusia, atrofia de las papilas linguales filiformes, mordeduras, salivación excesiva o alteraciones del habla.

El nervio dentario inferior, tiene una mayor incidencia de lesiones post-quirúrgicas de carácter permanente, mientras que en el nervio lingual predomina el daño temporal, pero sus consecuencias son más incapacitantes.

Estudios realizados con respecto a la afección del nervio lingual durante la extracción del tercer molar inferior, incluido o retenido, por Baqain, Robert y Akadiri, determinaron que ésta puede predecirse sobre la base de factores de riesgo radiográficos e intraoperatorios, por lo cual es muy importante su prevención al planificar el acto quirúrgico, considerando la dificultad del mismo.

Diagnóstico

Comprende una serie de acciones llevadas a cabo por el profesional que incluyen la anamnesis, exploración clínica intra y extraoral del paciente, exámenes complementarios y pruebas exploratorias. En la inspección intraoral, se deben observar especialmente la incisión, posibles laceraciones de los tejidos circundantes y lesiones labiales o linguales por traumatismo. Es necesario palpar tanto territorio alterado como el área intervenida, para identificar las zonas algiógenas que desencadenen percepción anormal de sensaciones.

Tratamiento

Una vez ocurrida la lesión nerviosa, el tratamiento no quirúrgico es la indicación primaria, por lo que inicialmente debe asumirse la conducta de observación y seguimiento al paciente, que implica valoraciones durante el primer mes y de no haber remitido en este período, control de recuperación al cabo de tres a seis meses. En el caso de una evolución desfavorable, se continuarán las evaluaciones de la afección; hay criterios que recomiendan prestar atención si persisten los síntomas una vez transcurridos seis meses y de no haber recuperación, puede ser considerada de carácter permanente. Dentro de esta terapéutica se utilizan fármacos como los corticosteroides y el complejo B, rehabilitación mediante ejercicios utilizando estimulación eléctrica transcutánea nerviosa (TENS), acupuntura, láser y terapia psíquica conductual. Si no se presentan evidencias de una mejoría progresiva transcurrido el tiempo esperado, se derivará la afección nerviosa al especialista , quien realizará el tratamiento quirúrgico (microcirugía) pertinente. Inclusive se ha probado con hipnosis.

Conclusiones

El diseño del colgajo, la técnica anestésica, la experiencia profesional, el tiempo quirúrgico y las maniobras intempestivas durante el procedimiento, son factores predisponentes en la lesión del nervio lingual. El mejor tratamiento para esta lesión será la prevención mediante el empleo de los estudios radiológicos necesarios y una correcta técnica quirúrgica. La eficacia de la administración de los complejos vitamínicos B en la terapéutica de estas neuropatías no está clara; lo que sí parece estar definido es que aquellas lesiones que no se resuelven entre los tres y seis meses, difícilmente presentarán una remisión total.

Existen muchas intervenciones o tratamientos disponibles, quirúrgicos y no quirúrgicos. Se han reportado casos de parestesia del nervio lingual, que se resuelve espontáneamente, después de un procedimiento de cirugía ortognática mandibular (Zúñiga y Essick, 1992; Bouwman y colaboradores, 1995; Schow y colaboradores, 1996; Acebal-Blanco y colaboradores, 2000; Meyer y Rath, 2001); otros indican parestesia de larga duración (Pepersack y Chausse, 1978). En relación al nervio lingual varios autores reportan lesiones accidentales (Schow y colaboradores, 1996; Acebal-Blanco y colaboradores, 2000; Meyer, 2001), a causa principalmente, de la colocación de alambres o tornillos bicorticales
cerca del borde superior de la mandíbula en la región del tercer molar.

Referencias bibliográficas

  1. scielo.br/pdf/rba/v64n2/es_0034-7094-rba-64-02-0124.pdf
  2. bibliotecacochrane.com/control.php?URL=/PDF-ES/…pdf

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