Trastorno afectivo estacional

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Por el Dr. Enrique Chávez-León
Coordinador de Posgrado y Educación Continua
de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac.
Coordinador de Secciones Académicas de la APAL (2018- 2020).

Los trastornos afectivos, la depresión mayor y los trastornos bipolares tipo I y tipo II, en función a sus perfiles clínicos, etiología, tiempo de inicio, género, duración y respuesta a tratamiento, tienen distintos subtipos. Estos subtipos representan grupos homogéneos de padecimientos con mecanismos fisiopatológicos distintos que requieren estrategias terapéuticas específicas.

El trastorno afectivo estacional es uno de los subtipos propuestos para la depresión mayor y los trastornos bipolares. Los episodios habitualmente ocurren en otoño e invierno y remiten en la siguiente primavera o verano. Aunque pueden ocurrir otros episodios en distintos momentos, los que tienen patrón estacional son los más frecuentes y constantes.

El trastorno afectivo estacional incluye tres trastornos mentales: 1) La depresión mayor recurrente con patrón estacional, 2) el trastorno bipolar tipo I con patrón estacional y 3) al trastorno bipolar tipo II con patrón estacional.

Características Clínicas. En el trastorno depresivo mayor con depresión estacional ocurren episodios depresivos año tras año en los mismos meses; en el trastorno bipolar tipo I ocurren episodios de manía o de depresión en el mismo período del año, igual cada año; en el trastorno bipolar tipo II son los episodios de hipomanía o los depresivos los que se dan en el mismo período anual, y se repiten cada año.

El trastorno afectivo estacional más frecuente ocurre en el invierno.

Los episodios depresivos, sean de la depresión mayor o de alguno de los tipos del trastorno bipolar, tienen características atípicas, esto es, la tristeza desaparece momentáneamente cuando la persona vive situaciones agradables, muestra hipersensibilidad a las situaciones so-
ciales (rechazo), aumento en el tiempo de sueño, en vez de insomnio, aumento del apetito y del peso con búsqueda de alimentos ricos en carbohidratos, en lugar de hiporexia, así como mucha pesadez de cuerpo y extremidades y baja de energía.

Curiosamente los episodios depresivos que ocurren fuera de las estaciones en que disminuye la luz tienen características típicas (pérdida de apetito e insomnio).

El trastorno afectivo estacional afecta más a las mujeres; por cada hombre afectado hay cuatro mujeres (sobre todo jóvenes) que lo presentan.

Causas del trastorno afectivo estacional. A la predisposición genética para la depresión y los trastornos bipolar tipo I y tipo II, se suma una conjunción de factores fisiológicos y psicológicos, en interacción con factores ambientales, responsables del patrón estacional: variaciones genéticas en los genes reloj, monoaminas y fotopigmentos retinianos (melanopsina y criptocromo), el retraso en el ciclo circadiano, la menor sensibilidad de la retina a la luz y la alteración en la liberación de serotonina, melatonina y dopamina y sobre todo la mayor duración de las noches y días con menor luz solar, son algunos de los factores ya conocidos.

Las variantes genéticas, aunque no están del todo establecidas, consisten en los genes relacionados con el reloj circadiano (Period3 y NPAS2), los de la proteína transportadora de serotonina y los de los receptores tipo 2A (también de la serotonina).

La luz es transmitida por la retina a través de la vía retino-hipotalámica a la glándula pineal donde suprime la liberación de melatonina; en la época invernal los pacientes con trastorno afectivo estacional tienen mayor secreción de melatonina. Recientemente se ha observado en estos pacientes disminución en la activación de las amígdalas ante expresiones faciales neutrales, temerosas y de e nojo, a diferencia de lo observado en pacientes con depresión mayor sin patrón estacional que muestran aumento en la activación amigdalina ante estímulos aversivos.

Estas alteraciones ocasionan que casi el 70 % de los pacientes tengan un nuevo episodio al año siguiente. Con el transcurso del tiempo y la edad, este patrón estacional se pierde, así después de cinco años ocurre sólo en poco más del 40 % y a los diez, en sólo el 20 %.

Tratamiento. El tratamiento para la depresión mayor recurrente y los trastornos bipolares con patrón estacional, es distinto.

Depresión mayor con patrón estacional. Aunque en la depresión mayor recurrente puede utilizarse cualquier antidepresivo, en el tratamiento para la depresión recurrente con patrón estacional, la Food and Drug Administration americana (FDA) propone a la anfebutamona para la prevención de las recurrencias. La anfebutamona aumenta principalmente la concentración de dopamina en la sinapsis y en algún grado de la serotonina y norepinefrina.

Trastorno bipolar tipo I. El tratamiento de la fase depresiva del trastorno bipolar consiste habitualmente en la administración de la combinación de fluoxetina y olanzapina o de quetiapina, aunada al uso de carbonato de litio y/o el valproato.

Trastorno bipolar tipo II. El tratamiento de la fase depresiva de esta forma de trastorno bipolar, en donde la persona presenta episodios depresivos y de hipomanía consiste en la administración de quetiapina y lamotrigina aunada al carbonato de litio y/o valproato. Puede utilizarse la anfebutamona u otro antidepresivo.

Además del manejo farmacológico es necesario considerar:

a) La fototerapia (10 mil luxes) durante la temporada del año en que aparece el episodio depresivo, 30 a 90 minutos diarios en la hora siguiente de haberse levantado, aunque existe evidencia de que, en el trastorno bipolar, resulta más útil durante la tarde. La lampara debe colocarse a un metro de distancia y la persona debe exponerse a la luz con los ojos abiertos. La mejoría se observa en una o dos semanas. Los efectos más tempranos son la corrección del insomnio o la hipersomnia (debido a su efecto sobre el ciclo circadiano alterado), la ansiedad y el aislamiento social; pueden ocurrir, como efectos secundarios, irritación de ojos y dolor de cabeza.

b) La terapia cognitivo conductual, puede tener un efecto terapéutico aditivo e inclusive preventivo para las futuras recurrencias.

Aunque esta revisión se enfoca a los episodios de depresión uni y bipolares, la administración del tratamiento indicado con estabilizadores del ánimo (carbonato de litio y/o valproatos) puede evitar los episodios de mania e hipomanía de los trastornos bipolares tipo I y tipo II.

Referencias bibliográficas

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