Venas varicosas y su efecto en la calidad de vida

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Se estima que entre el 3-6 % de las personas que tienen varices pueden desarrollar una enfermedad más grave, y manifestar úlceras venosas durante algún momento de su vida.

Aunque los factores de riesgo para el desarrollo de venas varicosas aún no son del todo claros, es evidente la mayor prevalencia con forme aumenta la edad, y etapas como el embarazo. En algunas personas son asintomáticas o causan síntomas leves, pero en otras, causan dolor importante e inducen un efecto significativo sobre su calidad de vida.

Las venas varicosas pueden dar lugar a complicaciones tales como cambios en la pigmentación de la piel, trombosis, hemorragia o ulceración venosa.

Hay varias opciones para el tratamiento, incluido el asesoramiento y vigilancia de las mismas, las medias de compresión y diferentes tratamientos de intervención. Estas pueden incluir opciones como: ablación endotérmica con láser, radiofrecuencia o vapor, ablación mecánico-química, escleroterapia con espuma, extracción completa o corta clásica (stripping), avulsiones, técnica de Ablación Selectiva de las Varices bajo Anestesia Local (ASVAL), o la cura Conservadora Hemodinámica de la Insuficiencia Venosa Ambulatoria, etc.

También es conocido que la elección del procedimiento quirúrgico no está siempre basado en la evidencia, pues depende de la habilidad del cirujano en los diferentes procedimientos, o las preferencias del paciente, entre otros.

Es importante destacar que todas las modalidades invasivas de tratamiento para las venas varicosas deben ser adaptadas según el patrón específico hemodinámico de cada paciente.

Para evaluar los resultados entre las diferentes técnicas se deben considerar los siguientes parámetros: eficacia (tasa de oclusión y tasa de recurrencia), seguridad (riesgo de tromboembolismo venoso), efectos secundarios (tromboflebi-
tis, lesión térmica de la piel, equimosis, hiperpigmentación, parestesias, hematomas, infección de las heridas, dolor, in-
flamación, etc.), costos (cirujano vascular, anestesista, enfermeras, quirófano, instrumental quirúrgico y materiales que incluye el dispositivo de catéter, medias elásticas, etc.), y la evaluación de la calidad de vida del paciente (cuestiona-
rios específicos, estudios de seguimiento y comparativos).

Actualmente existe gran interés sobre los resultados informados por los pacientes. El estudio de la calidad de vida (CV) mediante cuestionarios proporciona importante información relativa a la carga de enfermedad que de otra manera no se obtendría. En su evaluación destaca la importancia de la asociación que se establece entre la CV (basada en cuestionarios) y la gravedad de la progresión de la enfermedad.

A pesar del interés creciente acerca de la perspectiva del paciente y el gran número de cirugías realizadas cada año, existe una importante deficiencia en los datos publicados sobre las evaluaciones de la CV en esta enfermedad.

Varias herramientas de medidas han sido generadas; unas para ser usadas por el médico tales como la clasificación Clínica, Etiológica, Anatómica y Fisiopatológica (CEAP) o el Venous Severity Scoring System (VSSS). Por el contrario, las herramientas de CV han sido creadas para los pacientes. El empleo conjunto de ambas permite valorar la respuesta de la enfermedad al tratamiento, así como evaluar la calidad de la atención prestada.

Todas las técnicas de ablación se pueden realizar de forma ambulatoria. La ablación térmica es un tratamiento prometedor, aunque hay una falta de resultados consistentes a largo plazo para la recurrencia, mientras que la ablación química, a pesar de ser la más económica, es la principal causa de pigmentación de la piel y presenta más tasa de recanalización. Estos enfoques modernos pueden llevarse a cabo sin anestesia general, y los pacientes son capaces de volver a trabajar al día siguiente del procedimiento, pero sin lugar a duda, los mejores resultados siempre serán obtenidos gracias a la correcta evaluación y tratamiento individualizado del paciente.

Referencias bibliográficas

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